lunes, 22 de febrero de 2010

Niú Eva Test

- ..y vivo con mi china.


- ¿Las dos solas?


- No, con la gata también.


- ¿y novio? ¿tenés novio?


- (se me contractura el cuello, se me tuerce la boca como en una embolia, se me van los ojos para arriba, uffff, ahí viene de nuevo..) No.


- (...) ¿y por qué no tenés novio?


A ver, acá es donde intento explicar sin éxito que eso que todos llaman pareja me parece una porquería, que yo misma lo intenté como cuatro o cinco veces, que de golpe me encontraba tan cambiada, tan distinta de mí que no podía reconocerme, que terminaba siempre sentada en el cordón de la vereda preguntándome qué era lo que hacíamos mal para que, indefectiblemente, en un plazo de alrededor de cuatro años, todo se fuera al mismísimo carajo.


Que me niego a creer que el amor tiene que ver con ese sentido de la propiedad que hace que uno llame como un boludo todas las putas noches al otro para tener un parte aproximado de lo que se ha hecho en el día, que se de por sentada la compañía aún cuando vamos al cumpleaños del primo Rodolfo al que le importamos un comino y quien a su vez nos importa un comino a nosotros, pero vamos juntos, porque somos dos de ahora en adelante y para todo. Pero que nada tiene que ver mi idea de libertad con la práctica del garche permanente e indiscriminado con cuanta persona se encuentre en la periferia, porque para mi el amor SI es compromiso. Y eso poco tiene que ver con un anillito de plata, pero mucho, muchísimo, con vivir escuchando y dejando galopar al corazón.


Que estoy podrida de la gente que escatima sus sentimientos y vive protegiéndose del otro, creando distancias insalvables con el tiempo que van apagando el deseo en todas sus formas.


Que no concibo que quien esté a mi lado no sea mi mejor amigo.


Que pienso que la tradición, la forma aprendida de estar en pareja, deja de lado el ser compañeros, porque por lo general se elige desde un sentimiento romántico y no desde el conocimiento fresco del otro, se da el acercamiento desde una pose y no desde el simple hecho de "esto soy yo, acá, puteando en cuatro idiomas porque tal cosa no me gusta y escuchando a Cristian Castro porque Están lloviendo estrellas me hace dar ganas de bailar dando vueltas y me chupa un huevo que al resto le parezca una grasada, es lo que hay, el paquete viene así, tómalo o véte al cuerno". Que lo que yo quiero tiene más que ver con eso, con ser compañeros, y por sobre todas las cosas, que sea la persona con la que más me puedo morir de risa en este mundo o gozar del silencio compartido. Porque si es por una cuestión de no estar sola, tranquilamente me compro un perro y la resuelvo.


Pero por lo general, harta de gastar saliva y pólvora en chimangos, y de ir viendo mientras hablo cómo la gente ladea la cabeza con pena mientras me mira y deja de escucharme en la quinta oración, contesto directamente:


-..es que soy una mina jodida.


Y todos los gansos contentos.




viernes, 19 de febrero de 2010

No soy de aquí..

Venía leyendo los mails de mi casilla y me encuentro en uno con un link a youtube. Lo toco y salgo disparada derechito hasta Facundo Cabral.

Cuando era chica, en la casa de mi viejo se lo veía y escuchaba muy seguido. Pululaba siempre por el programa maratónico que tenía Badía los sábados. Mi viejo lo amaba y lo escuchaba con atención, y a mí se me hacía sorpresa verlos tan parecidos físicamente. Como mi viejo era (y es)casi siempre una ausencia, yo escuchaba hablar a Cabral mirándolo como si fuera mi papá metido dentro del televisor.

Como suelo hacer siempre, a partir de un inocente link desato una locura y me voy saltando de título en título a encontrar todo lo que puedo relacionado con lo que ví, siguiendo un caminito hasta que me topo con lo que no sabía que buscaba pero por fin encuentro.

Escucho hablar a Cabral en programas venezolanos, miamienses con acento cubano, españoles; lo oigo contar de su vocación de trotamundos, del mágico encuentro en un bar con la que fue su única esposa y madre de su hija, muertas ambas en un accidente aéreo cinco años después de aquél encuentro; lo escucho contar cómo la madre Teresa lo salva de la tristeza invitándolo a trabajar con ella en un leprosario; lo escucho hablar de la libertad, del desapego. Escucho y espero que su destino de padre virtual le haga entregarme una palabra sabia, plantarme una pregunta, soltar una pista.

Y de pronto, en una entrevista, lo escucho:
" En Guatemala hay una comunidad indígena, descendientes del maya, que al irse a dormir por las noches, en vez de decir hasta mañana, me voy a descansar, dicen: me voy a ensayar la muerte. Entonces pienso..¿y si la vida fuera tan sólo lo que va de la mañana a la noche? ¿y si esto que llamo dormir es una muerte pequeña? porque al fin y al cabo, tampoco sé si la otra dura un segundo o es eterna.. entonces, eso significaría que tenemos 365 vidas por año.. ¿quién me dice entonces que no puedo empezar de nuevo? Todos los días hay una posibilidad extraordinaria de irse o de quedarse."

Y con esas palabras que me dan vueltas como lunas, me quedo mirando la lluvia por la ventana.


miércoles, 10 de febrero de 2010

Seño con casita nueva

Encontré un nuevo colegio (o un colegio me encontró a mí. O nos encontramos mutuamente).

Detrás del acto de arrojo de renunciar sin paracaídas me esperaba una escuela con nombre de luna creciente y los brazos como una cuna para empezar a escribir un capítulo más (insisto en que si cualquier persona escribiera amenamente su vida, el mundo estaría lleno de novelones..).

Anduve sus rincones silenciosos durante el mes de enero, de la mano compañera de quien informalmente oficia de directora, por antigüedad y olfato. Recorrí las páginas de su pedagogía que ya me sabía en parte por andar siempre metiendo la nariz en cosas nuevas.

Encontré un maestro que se volvió compañero en el matecito con canela de todos los días que trajo febrero, debajo del árbol de moras que preside el patio prometiéndome la alegría de enchastrarme con mis enanos probando su fruta. Y ahí debajo, en largos encuentros con color de siesta, fueron apareciendo (y siguen) todos los otros que le dan forma a sus rituales y sonidos.

En esta luna, los maestros pasamos de grado junto con los enanos, para verlos crecer de nuestra mano. Por eso el ritual indica que primer grado empieza un día después, para que toda la escuela se prepare para darles la bienvenida. Ese día vendrán con su familia y se sentarán con los suyos para vernos recibirlos con canciones y dibujos. Entonces los iré llamando uno a uno por su nombre. Nos saludaremos conociéndonos y uno a uno les daré el regalo que estoy tejiendo para ellos: un colgante con los siete colores del arcoiris, porque mi tarea será que reconozcan y hagan brillar sus colores verdaderos, los que todos tenemos, los que nos hacen ser azules a veces, apasionadamente rojos, generosamente verdes, enamoradamente naranjas (Yo sé que seré amarilla cuando los reciba..).

Hoy, en un sonriente silencio bajo la morera, alguien dijo "por qué será que éste grupo y vos van a encontrarse" y me quedé pensando en esas vueltas de la vida que, disfrazadas de coincidencias, nos llevan a definir quiénes somos.

En todo el camino que recorrí con éstos pies para tener el corazón listo para cruzar, otra vez, el Estrecho de Magallanes.




lunes, 8 de febrero de 2010

Yo quiero ser una chica Almodóvar

Lo más difícil de hacer es abrir el corazón y reconocer en él que yo amo.
Sentirme expuesta a descubrir en el otro quizás la ignorante estrategia para nunca entregarse con tal de evitar el dolor (que es tan parte de la vida como la misma muerte).

Lo más difícil es hacer que la cabeza deje de dar alarmas y dejarse ir tras el sonido del mar, tras el canto de sirenas que se oye y se niega.

Qué es lo que amo en él es lo que no descubro. Cuál es el aroma que mi esencia percibe, dónde está la magia que se le suelta a veces y luego me escatima hasta dejarme agotada.

Qué códigos indescifrables para los sentidos están siendo transmitidos desde él para que yo sienta que me derramo si la distancia se acorta y no logre superar con la conversación de la voz la conversación que estos cuerpos sostienen.

Por qué siempre el error de pensar al amor como lo que encadena cuando es la declaración de libertad más grande que encuentro.
Porque yo amo a quien quiero, cuando quiero y como quiero, y sobre eso no tiene poder ni siquiera el mismísimo dolor.

Por qué voy a andar a medias tintas "queriendo" si puedo amar y dejarme atravesar por el placer que este sentimiento me provoca.

Mala prensa tiene el amor que anda en bocas de absurdas caricaturas, agarrados sonsamente de las manos dejando claro para afuera que son suyos, uno del otro pero ninguno de sí mismo. Mala publicidad en tarjetas con osos sonriendo estúpidamente mientras enmarcan una caligrafía llena de rulos y vueltas sobre sí misma. El amor se nos escribe adentro líquidamente, y nos marca los rasgos y las risas.

"El hombre corriente se preocupa demasiado por querer a otros o por ser querido por los demas. Un guerrero ama; eso es todo. Ama lo que se le antoja o a quien se le antoja, sin mas, porque si. "
Don Juan; ( Una Realidad Aparte)


No lo quiero besar. Quiero aspirarle el alma entera por la boca y soplársela de nuevo en los ojos, pero para siempre distinta.



miércoles, 3 de febrero de 2010

Aprendiendo a percutir sobre el corpacho.

Tengo el culo inquieto. No puedo parar de hacer, pero sobre todo, de aprender.
El lunes, con cuarenta y ocho de marca térmica personal, abandoné mi residencia Olivense para bondi, subte, pateamiento de ocho cuadras, tocada de timbre seguida de chiflido que anunciaba que, por motivos ajenos a la voluntad general, el paspado dueño de la sala se había olvidado de nosotros y la clase daría comienzo en la mismísima plaza de enfrente (con una marca térmica personal que ya rondaba los cincuenta) (chst, la térmica la siento yo y marca lo que a mí me parece)
Cuarenta minutos después llegó el paspado dueño salístico y la clase siguió dentro del saloncito, pero el daño ya estaba hecho. Transpirados como tapires y enchastrados de tierra por la polvareda que levantáramos zapateando en la plaza, oliendo a búfalo asado, completamos la hora y media que faltaba intentando disociar ambos lados del cerebro para manejar coordinadamente (no digo grácilmente porque.. no.) piernas y brazos para lograr la musicalidad a la que Santiago apuntaba.
Y aunque tengo los muslitos color violeta (porque cuando cacheteo, cacheteo con pasión, SÉPANLO), sigo insistiendo en el patio de casa mientras espero al plomero que me arregle el desbarajuste que me está haciendo llover adentro de casa:

TOMA UNO: "Es imposhiiiible"

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TOMA DOS: "Oh my god.."


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TOMA TRES: "Boluda contenta"

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