domingo, 13 de febrero de 2011

Let it be

Era muy joven cuando sentí que me rondaba por el aire una belleza de rulos y ojos pardos y le abrí las puertas de mi cuerpo para que viniera a compartir el mundo conmigo.
Hice larguísimos viajes en tren a ninguna parte, con ella inflando el universo de mi panza, hablándole con mi voz de alma a alma.
Ella sabe de mí más que yo misma. Es la única que me conoce por adentro..
(Y la partera me miraba con la cabeza ladeada pensando que alguna hormona me torcía la actividad neuronal)

Apenas unas semanas antes de que llegara, en un libro de nombres de los tantísimos libros de nombres que alfombraban por esos días mi casa, encontré por fin las letras que la nombraban. "La que muestra el camino"
Esa era ella.

Chinatown
lleva en la sangre todas mis noches acompañadas de amigos, el fuego, el vino, el viento en la cara, el compromiso de la palabra dada, la risa que solo es risa si se comparte, el amor desinteresado de la amistad profunda, sin condiciones.
Lleva en el alma las noches de pizza juntas mirando al gordo Casero en mi cama, las mañanas de invierno acurrucada con sus rulos en mi nariz y la manta floreada, los bailes murgueros en el living de Pocha, su carrera entre los tambores jugando a la mancha, los pasillos del San Martín para la escondida, el mundo visto en bicicleta desde la mochilita en mi espalda, las reuniones multitudinarias de jipis hambrientos amasando ñoquis en mi casa, la música mal cantada por tantos tíos que no comparten su sangre pero si mi esperanza.

La mujer que viene floreciendo en ella brilla con la risa como aliada.

Y cuando me llama y me cuenta entre carcajadas como termina cayendo dentro de un pozo en una romántica caminata nocturna bajo la luna, con ese mismo desparpajo mío de terminar dando por tierra con los violines y los cupidos, enarbolando nuestra mítica torpeza romántica para destrozar los climas desternillándose de risa de las posturas, sabiendo su destino de cisne como sabe mi amor, yendo detrás de la increíble y feliz tarea de ser quien es, me doy cuenta de que en este camino de lo verdadero, el mapa que estaba dentro mío lo trajo ella.

viernes, 11 de febrero de 2011

Se dice de mí..

Ya se sabe que tengo la costumbre de observar hasta descubrir cosas, ya sea verdades universales, continentes que no existen o nuevas razas de gente que crecen en los tápers que viven desde hace años en mi heladera.
Ahora que anduve bastante al pedo, por decirlo sutilmente, me he dedicado a observar la siguiente situación:
A la gente la pone nerviosa que una ande sin pareja.
Si, señora, si, señore (la S me la guardo para donarla a varios que la necesitan).
La mayoría no comprende por qué alguien no tiene la desesperante urgencia de andar colgada del brazo de un tipo por la vida, sirviéndole pollo al horno o llamándolo cada noche para recitarle el itinerario y escuchar sus bemoles de oficina.
Elegir andar sola (nótese que dije SOLA, que no es lo mismo que SOLO) es, cuanto menos, sospechoso.
Descartado el hecho de ser un bagarto (caso en el que la soledad quedaría aparentemente bien justificada) empieza la mirada de soslayo y la solapada sospecha de que seguramente la solitaria no es otra cosa que una lesbiana que aún no ha confesado.
Pero, carajo mierda, díganme, ustedes.. ¿por qué insisten en que la gente debe ir de a pares aunque no se dirija la palabra, aunque no tenga en común nada más que el uso del mismo inodoro, aunque no soporte el noventa y cinco por ciento de las costumbres del otro, sobre todo la de existir? ¿cuál es la verdad de la milanesa?

Allllgo, algo mínimo e indispensable he aprendido en todos los años de mi vida invertidos en andar con alguien: Una pareja no se hace con la reunión de dos soledades.
Dos soledades lo único que hacen es una soledad mucho más profunda.
Mi soledad es un lujo, un derecho, un espacio lleno de mí, el lugar desde donde florezco.
Cuando yo sea la totalidad, recién ahí será bienvenido compartirme, no con un pozo ciego, sino con otro mundo entero.
Dejen de presentarme magos fracasados, padres divorciados, giles que "mirá, toca la pandereta, igual que vos..", y sobre todo, plis, por dios, por favorrrrrrr, dejen de contarme historias de chicas que duermen juntas y ustedes las quieren igual, mientras me miran inquisitivamente esperando que confiese.
Y agárrense, que cuando Diego Torres me de bola, yo no le doy bola más a ninguno.
He dicho.



martes, 8 de febrero de 2011

(ups..)

Hoy le puse comida en una cajita a un gato de la calle.
De ahí al geriátrico creo que hay cinco minutos...


jueves, 27 de enero de 2011

Enfermedades raras

Tengo un compañero de laburo con complejo de Delia.

Paso a graficar las conductas que son síntomas evidentes de estar afectado por la patología:

Recreo.
Pasa "buenos días, maestra" , "buenos días, maestro", mira para abajo, mis enanos están corriendo felices por el patio, en algunos casos, en patas. (Porque hay sombrita y el piso de la terraza está fresquito y hace calor, y vos sabés que andar en patas es una felicidad, y no le viste nada de malo a que disfrutaran de correr en patas.)
El tipo, que no tiene anteojos pero hace el gesto de mirar por encima del marco con la cabeza agachada, como las viejas conchudas argentinas, me dice "maestra, ¿sus niños están corriendo descalzos?"

Queda ahí el momento suspendido en el aire y yo quisiera contestarle:

a) Si, he decidido que corran hasta que llegue el mediodía y se asen las patas por escribir vaca con B.

b) Maestro, ¿usted es pelotudo naturalmente o entrena?

Pero opto por devolverle la bola con un ¿Es una pregunta para alguna encuesta..? mientras el tipo se retira jurujujajaja.

Ahora, digo yo, ¿no sería más fácil, gordo, que si te parece que algo de lo que hago está mal me digas directamente "según el libro de los altos antrosorósosofos los chicos que corren por un patio de Florida en patas contraen hábitos delictivos que luego en la adolecencia los conducen a afiliarse al PRO", y entonces yo entro a los pibes, les ato las pantuflas a los piés y santo remedio?

Otro.
El discutidor profesional (síndrome de Baby Etchecopar)
No tiene la más puta idea de lo qué está diciendo (que suelen ser una sarta de gansadas). De cada cosa que se cuenta en la mesa él tiene una anécdota (recontraembolantísima) para contar. Es doctor en todo.
Un pelotudo importante.

Guarda.
Hay más.
Ningún caso es contagioso, pero patean el hígado y pueden inflamar los genitales.

Después no digas que no te avisé.


martes, 25 de enero de 2011

Manual de la rata



Levante la mano el que tiene una relación fácil con el dinero y se hará merecedor de mi aplauso.
No estoy hablando de aquella gente que nació con karma millonario y no necesita saber cuánto ha gastado porque siempre, siempre le queda un saldo como para entrarle con ganas a cualquier capricho. Hablo del proletariado del cual soy parte.

Entre todas las cosas que me hicieron decidir (con muy buenos resultados, por cierto) que mis vacaciones transcurrirían en casa, la económica era fundamental. A diferencia de otros años, inflación mediante, mi aguinaldito docente, que otrora cubría con comodidad viaje y estadía jipi en carpa o similares, este año ni estirándolo con un guinche alcanzaba para garantizar por lo menos la mínima alimentación necesaria como para no quedarla en el intento. Pero, claro, vacaciones sin ponerle un poco de onda son como una temporada en Batán, entonces Chinatown y yo nos dimos un par de gustos pelotudos.

Y, señoras y señores, un par de Burguers y unas idas al cine fuera de programa, y un dvd que teníamos ganas de ver juntas y... la quiebra.
Quiebra total y absoluta.
El sábado tenía ciento cincuenta pé para transitar los nueve agónicos días que me separan de mi próximo sueldo (que serían más o menos el costo de seis combos de Burguer King, aclaro para el extranjererío lector con todo cariño)

Y más allá de andar pensando que es hora de sentarme a renegociar mis ingresos, aquí es donde se activa, señoras, señores, and whoever lea este pasquín, se activa, como decía, el gps de rata que en esta familia llevamos dentro.

Acá te van, chiquita, negrito, estos modestos consejos para no morir en el intento (ni en el enero).

* Cómo sobrevivir a la defunción de tu sueldo:

1) Lo primero es evitar la imagen triste.
Suele pasar que vamos consumiendo lo que resta hasta pelar todas las posibilidades, pero que no decaiga.
¿Se acabó el papel? no vamos a dilapidar ni un peso de los poquísimos que nos quedan en algo que ya sabemos a dónde va a parar, así que, papel higiénico no way, lo resolveremos con el rollo de cocina. Pero plis, por dios, por favor, no dejés el tubito vacío puesto en el portarrollo. Es la imagen de la pobreza misma.

2) Esa costumbre de comprar de más, heredada de mi abuela y su miedo al desabastecimiento ante cualquier posible guerra o fenómeno de invasión OVNI, rinde ahora sus frutos. Paquetes de arroces varios, antiguas latas de algo y pastas secas apilados en el estante de arriba de la alacena nos salvan el menú diario. Eso sí, a tener en cuenta:
  • Intente variar (no da comer fideos con aceite cuatro comidas seguidas).
  • Chequée las fechas de vencimiento. El botulismo nunca es una buena alternativa.
  • Que prime el sentido común. Una polenta con salsa con 42º de térmica te puede dejar seca antes de exclamar ¡agua! lastimosamente por última vez.
3) Es momento de reventar toda esa ropa al pedo (que inunda tu placard gracias a tu tendencia a reemplazar la terapia tradicional o la dieta imposible por compulsivos paseos de compras) y venderla en alguna feria americana. Guarda con el entusiasmo que quedar en bolas a cambio de efectivo es patológico.

4) Vaya de visita a la hora del té y éntrele con ganas a las galletitas o lo que sea que pongan sobre la mesa para recibirla.( Nota: Acá es importante elegir a quién visitar. Casi seguro sus amigas que son todas unas jipis con aires de rock star como usted estarán en su misma situación y lo más probable es que terminen ambas endeudándose en el supermercado pasando tarjeta para darse el gusto de una picada como dios manda.)

5) Agarre todos esos tés pedorros que compra en ataques de susanagimenismo, prepárelos, enfríelos y sírvalos en reemplazo del jugo. Fracasará estrepitosamente con el brebaje de porquería, pero a lo mejor se le quita la costumbre de dilapidar la guita en pelotudeces como tés pedorros.

Yo creo que con esto, como para arrancar, vamos bien.



(Ensayando un rato en el living de casa, puting onda to de situeishon.)

domingo, 23 de enero de 2011

To be or not to be, that is de question..

"Si (dijo el maestro a sus espaldas). Estás ahí, en tu borde.

Ahí estaba, anunciándose sin escándalos delante de la punta de los piés.
El problema era que era imposbible saber qué sucedería cuando su más mínima partícula cruzara del otro lado.

(La fulminación, el amor, la verdad, el abismo y las torgugas que sostienen el planeta, la cara de dios, keanu reeves y los wachowski riendo a carcajadas, la concreción de todo lo que imagino, la mejor versión de mí, el de la boinita de the truman show, nada, yo.)






Momento LOST

martes, 18 de enero de 2011

True colors








En estos últimos tiempos, en esta última casa en donde estoy ahora pasando mis días con tanta libertad, me he vuelto bastante amante de mi soledad.
Redescubriendo mi trabajo de enseñar a la luz de esta forma nueva, ando apasionada leyendo, escribiendo crónicas y observaciones, con una sed y un placer que hasta hoy no tenía asociados a la situación de trabajar.
Y esa labor también me lleva en un viaje por adentro de mi, en el que voy descubriendo deltas de expresiones distintas.
Entonces canto lo que oigo, escribo lo que recuerdo, dibujo lo que veo .
Tanto encuentro que necesito soltarlo.
Aquí va algo de todo esto:





martes, 11 de enero de 2011

Pensando en voz alta

(Últimamente le ando dando muchas vueltas al tema de viajar.
Viajar es una actitud. No todo el mundo viaja de la misma manera.
Hay una inquietud, una sensación de búsqueda que en principio hace necesario el trasladarse de alguna forma.
Tenía muchos destinos para este verano, sin embargo, decidí hacer el viaje, en principio, por adentro de mi casa, cosa que si se la piensa bien es una interesante metáfora de lo que me sucede.
Este moverme sin desplazarme me tiene con la mirada de paseo, y el simple y conocido viaje en bicicleta hasta la avenida se me llenó de un aire de descubrimiento que me tiene arrobada.)

Patio intervenido por la ilusión del patio de Frida Khalo (salvando las distancias, por supuesto)






lunes, 3 de enero de 2011

Sueño con serpientes


Voy hacia algún lugar que no sé, disparada como una flecha (no me gustan las balas). Confío en mis piés y su impetuosa necesidad de torcer los rumbos y andar como sobre el viento. Confío en mi corazón y es un alivio obrar en su consecuencia.
Yo ya no sé pedir porque aprendí que todo llega.
No pido nada para este año nuevo cuaderno en blanco.
Me zambullo de cabeza en él como en el mar.







lunes, 27 de diciembre de 2010

Au revoir, Aquilante!


Hay gente que yo llevo puesta por adentro, perenne, como un perfume de esos tan comunes y tan inmensos como la tierra mojada o el mar.
Mi perfume está en parte compuesto de esa gente, igual que mi voz cuando canto o cualquiera de mis gestos de amor.
Esa gente es tan libre y tan suelta que rueda por el mundo igual que yo, buscándose cada mañana más verdadera que la noche anterior, cambiando la piel, pariendo cada vez con un dolor menos importante. Y andando sin prisa (ni pausa) esa gente florece por el mundo, renueva también dentro de mí sus pétalos, y así yo también florezco.
Con cada uno tengo una historia que es parte de mi Historia, un momento preciso en que los caminos nos llevaron al encuentro. Contigo, Aquilante, la historia comenzó escrita. Un pasquín pergreñado por tu cabeza y la del melancólico capitán Olmedo tenía el huequito justo para que me riera con ímpetu de mi momentánea desgracia y con esa perfecta excusa me apersoné en tu casa para conocerte, botella de tinto en mano.
Y ya no hubo retorno.
Mujer naranja, ahora que te vas a contemplar otros cielos, saber que no será tan fácil como tomar el 15 para verte me pica un poco en la nostalgia. Pero aquí estás.
Y el planeta y yo, agradecidos.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Ya no soy tu Margarita..

Ayer me levanté sin prisa, cerca de la media mañana, con una espinilla de incomodidad en algún resquicio de mi ánimo.
Yo no sé los hombres, no sé el resto de las mujeres, pero cuando a mí me cambia algo por adentro, algo por afuera tiene que cambiar.
Y por lo general, ya que no es físicamente probable crecer para arriba diez centímetros ni reducir en igual medida el contorno del orto mío, me la termino agarrando con el pelo.
Y también por lo general, cuando algo se me instala en la incomodidad, debe ocurrir inmediatamente.

Mi cumpleaños número treinta y ocho estaba por acontecer y en cada uno de sus trescientos sesenta y cinco días me fui convirtiendo en otra. Pero la imagen en el espejo insistía en devolverme la misma.

Recién amanecida en la víspera, mientras miraba mi melenita roja sacudirse en el reflejo al ritmo de mi cepillado dental, decidí dejar de dudar.

Monté rauda la bicicleta morada rumbo a la perfumería ni bien di cuenta de los mates de la mañana (no me es dado encarar el mundo sin haber pasado por el intimísimo ritual de unos mates a solas) y volví portando en el canastito el negro más azulado que pude encontrar.

Obviemos el triste relato de mi pobre y poco prolijo manejo de cualquier situación que involucre pinturas de algún tipo, ya que los desastres fueron subsanados con presteza, y finalmente charáaaaannnn...

Soy una versión libre, sudaca y muchísimo menos glamorosa de Liza Minelli, más tirando a Avatar.

Japiverdei, morocha. Y to anotherthing butterfly!!




domingo, 12 de diciembre de 2010

Panorama

Lo de Villa Soldati me tiene en alerta sobre algo que ya vengo notando hace rato.
La gente está mucho más violenta.

Las campañas de Clarín en su divorcio del gobierno fueron contribuyendo al calentamiento global y lo peor de todos nosotros va nutriendo el discurso xenófobo, elitista y estanciero de tipos como Macri o De Narváez o Posse, va dándoles cabida.

La realidad de todos los días se fue poniendo salada. La lenta y constante costumbre del maltrato desde la más tierna infancia prendió bien y dio sus frutos.
La calle se fue volviendo una arena de batalla donde arrojarnos las frustraciones por la cabeza antes y después de amargarnos la vida en las oficinas.
Andar en bici se convirtió lentamente en un deporte de riesgo a manos de gente que a las siete y media de la mañana juega carreras temerarias a los bocinazos y es capaz de encerrarte en plena avenida mientras te putea sin sacar el celular de la oreja, poniendo en juego tu vida con saña, como si la culpa de su infelicidad fuera toda tuya.

La gente grita en los bancos, en los locales, en las casas, en los colectivos, en las escuelas, en los consultorios.

Miro las fotos espantada, pienso en el pibe de diecinueve años al que bajaron de la ambulancia y remataron de un tiro, en la crispación social, en las declaraciones imposibles de nuestros gobernantes, elegidos por gente que, carajo, piensa como ellos y se sienta junto a mí cada mañana en el bondi.

Pienso en el lento trabajo de hormiga que hago cada día a conciencia para desactivar en los niños la escalada imparable de responder a un golpe con otro golpe.

Nos dejaron sin ideales. Y eso es jodidísimo.
El plasma, las tetas nuevas y el viaje a Cancún ocupan las expectativas de las generaciones nuevas, criaditas a la luz de Cris Morena alumbrando las tardes desde la Tv.

Pienso que si seguimos pensando que el mundo es una mierda eso respirarán cuando enseñemos, y gente como esta siempre terminará ocupando lugares de poder.

En un mundo por el que no vale la pena pelear, tampoco vale mucho la pena vivir.






jueves, 9 de diciembre de 2010

Septenios



Yo que estaba acostumbrada a reinar sin competencia y a decidir si natación o patinaje artístico, que la despedía cada mañana en la puerta de la escuela, que pasaba el peine fino por su largo pelo castaño mientras contábamos piojos como un juego, que rascaba su espalda hasta que por fin la abrazaba el sueño, que le armaba en su pieza mi carpa iglú para que durmieran dentro sus amiguitas y ella, que hacía de los viernes una fiesta de pizza y chachachá en mi cama gigante, que le daba cada tanto el bendito permiso de dormir acurrucada conmigo y la veía mover las manos hablando divertida, que daba permisos o largas explicaciones, yo, a mí, ahora en chinatown me creció una frontera.

De ser un satélite del que dependía la organización de mis días pasó a tener sus propios movimientos, y ahora ya no necesita que la lleve hasta la casa de las amiguitas ni en bicicleta a la escuela.
La china ahora toma sus propios bondis y viaja sola.

Se vuelve a abrir en mi el recuerdo de esas primeras libertades mías, la extrañeza de, por ejemplo, preparar yo sola mi propio mate una tarde.

Ella cada vez va siendo más ella, un proyecto de mujer que cada vez tendrá menos de mí y más de una que todavía no conozco. Va cortando de a una las amarras. Se quedará solamente si quiere quedarse. En breve, el mundo también será suyo (o al menos eso sentirán sus piés). Tendremos que andar de nuevo este nuevo camino de conocernos, ella con ventaja y yo con todos los oídos y los ojos abiertos para aprender a esta que florece de aquélla que yo sembré.

Le doy armas para que un día pueda combatirme decía yo cada vez que alguien cuestionaba mis decisiones de crianza.
Y no me arrepiento de ninguna.

Está tan hermosa, tan larga que ya no puedo abarcarla en un solo abrazo ni decidir su destino. Y mientras la veo hacer y la oigo decir, me sale pedir


Que yo pueda sanarle siempre las raspaduras.
Que yo no sea nunca para ella una raspadura.
Que nunca aprenda de mi el abandono ni la soledad.
Que me sepa humana e imperfecta.
Que sepa que la amo como sabe su nombre.
Que me alcance la fuerza para permitirle ser ella misma.
Que nunca sienta que espero algo.
Que siempre nos encontremos en el humor.
Que siempre nos encontremos en el amor.



domingo, 5 de diciembre de 2010

Jugo de experiencia



El país de mi infancia fue un país ensombrecido por el miedo en forma de gobierno de facto que mandaba coches a las casas para llevarse a la gente para siempre, por lo general mientras dormías ("el hombre de la bolsa" nunca tuvo una connotación tan real para una generación entera..)
En cada cucharada de sopa yo bebí ese miedo. Fue nuestro diario alimento, lo aprendimos de nuestras maestras en el cotidiano de sumas y restas y preguntas sin hacer.
Mamá tuvo un quilombo importante y quedó en la mira, con amenazas e inhabilitación para ejercer la docencia que la inhabilitó a algo de por vida. Algo mamá ya no pudo, ya no la dejaban, y ese algo le amargó la boca y le apagó la sonrisa.

En mi casa no se reía.
Nadie reía.
Y en ese país pasé mi infancia.

Mi abuela era en esa neblina un personaje que contaba lindas historias de campos asturianos en donde ella jugaba y corría. Contando como contaba le hacía salir a las tardes un sol de esos que se cuelan por las ventanas e iluminan motas de polvo que vuela. Ella contaba y allá se iba, y por el puente de su voz traía hasta mí los campos de felechos, la romería, la sidra. Las historias de mis tíos cuando eran pequeños, la familia gigante, los bailes de carnaval, sus amigas queridas, las historias de bodas, los que venían de la guerra. Allí yo los veía pasar claramente a los bomberos que apagaron la fogata de san pedro y san pablo, a la abuela Lucía cantando verbenas sentada en la mesa de la cocina, al tio Ino alambrando kilómetros de patagonia a pié, a la flor de tela horrible del escote de la Visi que lo que tenía de graciosa lo tenía de fea la pobre, los aros de coral que mandaron de España y ella olvidó ponerse en la foto de boda, los refranes.
El tiempo parecía sobrarle y ella desparramaba sus historias repetidas cada vez que podía y a mí meterme en esos mundos que imaginaba luminosos me fascinaba por horas cuando volvía de la escuela.

Cada tanto, por accidente, en una actitud totalmente subversiva, de tanto mantener su corazón caliente, mi abuela se reía. Cuando algo la tentaba no podía detenerse. Comenzaba por apretar los labios como para que la risa se le quedara adentro, y eso siempre era contraproducente. Mi abuela reía con todo el cuerpo haciéndole olas hasta sacudirle los hombros y hacerla llorar de risa, y en esos mágicos momentos algo nos contagiaba, un bendito virus que afloja las correas que tensan y endurecen. Mi cuerpo también se sacudía de risa hasta llorar y algo se regaba para no morir reseco.

Fue cuando olvidé reírme, cuando no me dejaron reírme, cuando me castigaron por reírme, cuando me dijeron que no era gracioso, cuando me gritaron que me reía como una boba, cuando mi risa les pareció una falta de respeto, fue ahí cuando casi me ganan.

- Maestra, cuando te reís se te mueven los hombros acá..- me dice Mora imitando mi movimiento.

Creo que les estoy dando las armas fundamentales para cuando salgan a conquistar(se en) el mundo.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Comunicado número uno

Ahora que soy tan yo, la verdad, no me dan ganas de tolerancia.
No quiero nunca más pensar en lo futuro ni en nada que no exista. Quiero estar aquí. Aquí en éste momento que es cada momento y es todos los momentos.

En esta tierna y sencilla ceremonia enuncio que ando con ganas de mandar a la mierda a quien corresponda con total libertad de sentimiento y pensamiento, de ir corriendo detrás de la verdad al galope y llevando mi bandera, de nadar la vida como un océano braceando de espaldas mientras veo el cielo.

Me incomoda hasta la locura cuando veo a la gente sembrar mierditas como al pasar, complicar los climas con malos tonos, desparramar chismes con morbo, dirigir comentarios como misiles, inmiscuirse, juzgar, dar consejos que no se les piden.

Me impacienta imposiblemente la estupidez.

(después no digas que no te avisé.)



lunes, 22 de noviembre de 2010

Chicalacúm



Tiene un latido esta tierra. Un latido propio, una manera de hacer mover las caderas para encontrar la felicidad. Eso que le envidiamos a Brasil, también lo tiene esta tierra. Eso que siempre andamos mirando para afuera. La cualidad de la raza que es propia de un lugar es saber escuchar el suelo vivo en donde pisa.

Florece la raíz que bajo el agua une las dos orillas de un rio lo suficientemente ancho para la melancolía.
Florece la identidad.
Florece la sutil forma de resistencia de dedicarse a ejercer lo que uno es.

El sábado 20 de noviembre, a pesar de los PROs y sus contras, un montón de gente que no se conoce más que por cruzarse en encuentros de tambor, concretó la organización y puesta en marcha de la segunda llamada de candombe independiente Lindo Quilombo!

Señoras, señores, eso fue una fiesta.









jueves, 18 de noviembre de 2010

Raindrops on roses and whiskers on kittens..




La escuela está de nuevo verdemente florecida. Las lechugas a punto, la morera es la fiesta favorita del recreo y el humor se distendió después de un invierno agotador.
Es época de concluir procesos, de ritualizar los cierres, y todo se encamina a mostrar (nos) qué cosas hemos sembrado este año.
Los niños de 5º (padrinos de mis enanos) actuaron en inglés la leyenda de la muerte de Baldur, un dios nórdico. Los míos, después de ver a sus padrinos disfrazados de dioses, quedaron en llamas..
Venía buscando algo para hacer en el acto de fin de año, que si cantar Kutumbelé, que si actuar un cuento, que si mostrar la ronda, y se me ocurrió preguntarles a ellos, que son quienes, en definitiva, van a poner el cuerpo.
Les propongo buscar entre los cuentos que les he contado cada mediodía antes de ir a casa (ellos despatarrados en la alfombra boquiabiertos y fascinados mientras hago voces de brujas, tontos, ogros, reinas, sapos, ranas, para recontarles los cuentos que vienen escuchando desde el jardín año tras año). Me bocharon el listado completo de cuentos de los hermanos Grimm que integran el repertorio waldorf, me sacaron corriendo con la cancioncita, y en pleno debate sobre si afanarle la idea a los de 4º y hacer Blancanieves, la propuesta de Mili de armar una orquesta percusiva y flautística para que ella baile árabe en el medio y alguna que otra referencia a la obra teatral de los padrinos, Nico se planta en el medio de la alfombra, los mira a todos de frente con ojos de gitano y exclama - nooooo, ya sé: inventemos un cuento,¡¡¡ un cuento de dioses!!
Ellos daban saltos en la alfombra y se felicitaban mutuamente por la idea y yo, buscando alguna opción para bajarles un cambio con el tema de las divinidades (digo, después quién los baja), salgo al cruce del festejo y les propongo escribir entre todos un cuento y ponernos manos a la obra para actuarlo frente a los papás y la escuela.

Siiiiiiiii

Tres días despatarrados por el salón tirando ideas, una más loca que la otra, llenando el pizarrón de letras que cuentan una historia que sigue, y sigue, y se llena de personajes, hilvanando la imaginación de uno a otro, fueron tejiendo una historia.

Y estos enanos que apenas alcanzan un metro de altura desde el piso, se mandaron en tres días este cuento:



Había una vez hace mucho tiempo atrás un anciano y sabio rey que tenía tres hijos. El mayor, orgulloso y soberbio, se creía mejor que todos los demás. El del medio era un haragán al que todo le daba igual. Y el más pequeño era la burla de los otros dos por ser ingenuo y confiado, y lo llamaban Bobalicón.

Cierto día el rey los llamó y les dijo:

- Hijos míos, ha llegado el momento de saber quién de ustedes tiene corazón de rey. Estoy viejo y cansado y en poco tiempo dejaré mi trono, por eso es necesario decidir. Para saber quien de ustedes será el futuro rey tenéis que ir a ver a la vieja bruja del bosque encantado.

Así fue como los tres muchachos partieron juntos rumbo al bosque para ver a la bruja. Caminaron varios días bosque adentro, adelante el mayor partiendo ramas y cortando hojas con su espada, detrás el haragán quejándose de su cansancio y al final Bobalicón pidiendo disculpas a los árboles por molestar su descanso
Llegaron a una casita pequeña en el centro del bosque de la que salió una viejecita arrugada como una pasa de uva.

- Yo soy la bruja del bosque encantado. En este bosque, además de mi casa, hay tres castillos hechizados y en cada uno una princesa. Solamente una de ellas tiene corazón de reina. Para llegar a ellas deberéis pasar cuatro pruebas. La primera será traer aquí al unicornio blanco. ¿Quién será el primero en hacer el intento?- dijo la bruja.

- Yo lo haré- dijo el hermano mayor.

Para buscar al unicornio se armó con arcos, flechas, espadas, sogas y cuchillos, y se dirigió al claro donde el unicornio pastaba. Ni bien vio al fabuloso animal, el hermano mayor cargó sus armas y se acercó para cazarlo, pero el unicornio de un solo cabezazo lo mandó directo a la torre de uno de los castillos.

Le tocó el turno entonces al hermano del medio. Desganado y protestando se acercó de muy mal modo e intentó asir el cuello del unicornio y éste, de un cabezazo, lo mandó directo a la torre del segundo castillo.

Entonces llegó el turno de Bobalicón. Él se acercó suavemente con las manos extendidas y le dijo al unicornio que no le haría daño. Se miraron a los ojos y el unicornio lo subió a su lomo. La bruja lo vio llegar y le dijo:

- Ahora debes ir a buscar a la sílfide y responder su acertijo. Ella te dirá dónde debes buscar la olla de oro de donde nace el arco iris. Vuelve cuando la tengas.

El joven se dejó llevar por el unicornio y llegó a donde la sílfide, sentada en su trono de hojas, peinaba su largo cabello violeta.

- Dime ahora, noble caballero: ¿Cuántos años tiene el mundo?- preguntó la sílfide.

Bobalicón no sabía la respuesta. Entonces cerró los ojos e hizo mucho, mucho silencio, tanto hasta que pudo escuchar claramente la voz de la brisa que soplaba la respuesta en su oído.

- Tiempo no tiene principio ni fin. El mundo tiene tantos años como el tiempo.

La sílfide sonrió y le dijo:

-Ve a buscar la olla de oro de donde nace el arco iris. La encontrarás en el árbol de la vida. La brisa te dirá cómo llegar.

La brisa guió a Bobalicón hasta el árbol de la vida. Allí vivía el topo sabio. El anciano animal le dijo:

- Para darte la olla debes cumplir una prueba de valor. Tienes que domar al dragón de tres cabezas.

Entonces el topo sabio le dio a Bobalicón un pedazo de madera del árbol de la vida. Con mucho amor, él talló su espada. Montado en el unicornio buscó por el bosque, guiado por la brisa, hasta que encontró al enorme dragón. Bobalicón bajó de su caballo, se paró frente al dragón y levantando su espada llena de amor venció al dragón y lo llevó junto al topo. Volvió con la olla de oro a donde estaba la bruja del bosque. Y entonces la anciana le dijo:

- La última prueba es esta: de las tres princesas que habitan los castillos solo una tiene corazón de reina. Debes adivinar cuál es, y entonces serás rey.

Las tres princesas eran muy hermosas y muy dulces y era muy difícil saber cuál de ellas era la correcta. Entonces Bobalicón cerró los ojos y su corazón de rey sintió amor por aquella que tenía corazón de reina. Y así, Bobalicón y su princesa rescataron a los hermanos y a las otras princesas y todos volvieron al castillo del anciano rey. Se celebró una gran boda en donde todos los príncipes se casaron con las princesas, y Bobalicón y su reina fueron felices y gobernaron con sabiduría y amor durante muchos años.

(Ríos de baba.)