jueves, 16 de octubre de 2008

Clasificación de las mujeres de un universo naranja parte dos




Una mujer naranja puede brillar de jóven con su color naranja, pero por lo general sólo muestra destellos. Naranja es el color que toman las hojas de un libro que va envejeciendo, llenándose de manos que acarician sus letras, mirado por mil ojos, pensado si está lejos de las manos. La naranjez de una mujer asoma por los ojos y se enciende a medida que recorre su camino, el propio, el único; cuando se entrega a ser quien es y revienta de risa al mirarse en el espejo de su insignificancia, que es lo que la vuelve poderosa.
Fue perdiendo la vergüenza en el camino y no desaprovecha ningún momento de saltar a cometer una locura. Se sube a un escenario, canta, baila, mueve con gracia sus cachetes con delay. Ya sabe que el cuerpo es una gasa que tomará la forma de su esencia para volverse hermoso cuando hermosa se sienta.
No sabe lo que quiere, pero ya aprendió lo que no está dispuesta a tolerar. Y su tolerancia es corta.
Si quiere, quiere cosas, pero a la gente la ama. Sin condición, sin restricción.
Que los dioses te premien cruzando en tu camino una mujer naranja.

Y te amparen.




miércoles, 15 de octubre de 2008

Aviso importante

Sentáte y leéme de una sola vez.

A veces me comporto como una viuda negra. La intimidad me provoca unas ganas locas de asesinar a mi compañero, eliminarlo del mapa, devorarlo sin dejar rastros ni testigos. Un brote de ternura que me aflora me pone de un humor violento, me inquieta, me enoja, me sulfura.


No es tu culpa. Ni la mía. Es el vértigo, el terror que me da sentirme vulnerable.

Por las dudas, no me llames.


domingo, 12 de octubre de 2008

Me fui de casa a tocar rocanrol..(parte tres)

Pol Neiman dijo algo por acá el otro día, algo que yo todavía no había conectado en mis pensamientos. La Chilinga y el tren.

Vale decir que el tren es una parte importante de mi vida. Mi casa estaba cerca del tren. La estación Mitre, su puente de hierro rojo, la feria, la placita, sus durmientes, todo anda dentro de mis recuerdos y me hace ser de una forma particular.

La gente que viaja en tren es diferente de la otra gente. El universo de los trenes tiene una mística distinta a la de la calle y los colectivos, otros tiempos, un sabor a antigüedad o a jipi patasucia, como diría mi cuñada.

La Chilinga tiene mucho de eso. Su gente tiene mucho de eso. Ése tiempo lánguido para las cosas, que a veces puede ser exasperante, ésa despreocupación de dejarse llevar en un vagón sin saber la cara del maquinista, que bien podría ser un loco o no existir.



La Chilinga hace sus nidos cerca de una estación. Martín Coronado, Saavedra, Gascón. El sonido del tren se asemeja al sonido de las batucadas, medio murgonesco, desprolijo y con pasión.

Cada cual en su mundo, en su historia, vamos de a grupos en el mismo vagón sin destino preciso, por el sólo placer de hacer nada importante, pero ciertamente vital: ser felices sin ninguna utilidad práctica.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Me fui de casa a tocar rocanrol...(parte dos)

De a poco la gente franca va mostrando su mapa. Como Pol Neiman, el mostro. Llegué a la banda en pleno proceso de cumbia colombiana, el clima era algo tenso y Pol andaba como indispuesto. Pero en la maldad encontramos una complicidad cariñosa. Se ríe de sí mismo. Éso es una marca particular.



Noe y su fiaquez eterna, me sigue en todas las boludeces que le pido mientras le acerco un pandeiro. Me gusta tanto bailotear y cantar mientras ella toca.


Raulo, il capo, el padrino, el superhéroe, el grosso, gigante de la bombonera, mi amigo que siempre será como Peter Pan. El martes ni siquiera se tomó la molestia de tocar el bajo de pie. Y sin sacarse los lentes de sol cortaba el ensayo para pedirles a los tambores que tocaran más bajo, si no no podía escucharse a sí mismo. Raulo es inimputable.
Otros están todavía a cierta distancia prudencial.

Y mientras algo se abre y florece, y los camiones pasan por Huidobro completamente ajenos a lo que se cocina en el galpón, la banda sigue tocando.

martes, 7 de octubre de 2008

Me fui de casa a tocar rocanrol.. (parte uno)

Los ensayos de los martes en saavedra tienen gusto a ritual, como ésos de comerse un Havanna con una amiga en el bondi o tomar mate con tu abuela en la vereda.
Ya de movida salir de la escuela a las dos es como un portal a otra dimensión. La tarde era nada más que un recuerdo de mi infancia, y ahí está otra vez con sus estaciones de tren, su siesta y sus paraísos en la vereda. El tipo de la boletería de la estación Cetrángolo es el hombre invisible para mí, pero detrás del espantoso vidrio espejado (que me hace sentir una boluda autohablándose) siempre me dice "Muchas gracias, sos muy amable. Que tengas una hermosa tarde." Y a mí, que me encantan las cosas que huelen a señales, me encanta.




Embocarle al furgón es una aventura. No logro descifrar cuál es la lógica que motiva su azarosa ubicación, y termino siempre corriendo temerariamente con la bicicleta por el andén hasta alcanzarlo. Ahí adentro, casi siempre somos los mismos. Nos reconocemos por las bicis y hacemos el viaje en respetuoso silencio de ascensor. Mientras viajo ando paveando con la camarita del teléfono y llamo la atención. O serán los anteojos. O estas rastas de Bob Patiño. O yo.

lunes, 6 de octubre de 2008

Gente jodida



La gente jodida no es fácil de identificar. Ésta es justamente una de las cualidades más jodidas de la gente jodida.


Al menos una vez en la vida uno comparte algún espacio con una persona jodida. Es una situación particularmente dada en el ámbito del laburo, en donde ya uno está bastante jodido de por sí haciendo algo nunca bien remunerado que le resta tiempo al placer.


Andar por la vida cerca de alguien jodido exige una atención casi permanente de los movimientos del otro, a ver dónde va a poner la próxima trampa para cagarnos el día.


La gente jodida sonríe mientras marca un número de teléfono que nos complicará la vida, esconde información, desparrama mentiras y gusta de ver cómo los demás se hunden gracias a su fétida intervención.


Desde mi humilde espacio, le deseo a toda la gente jodida no menos que un buen par de hemorroides.


Amén.

jueves, 2 de octubre de 2008

Soy un emmo


Uno o dos días al año me dejo ganar. Casi siempre es entre septiembre y octubre, cuando el envión que vengo trayendo desde enero pierde velocidad. Entonces una tristeza pesada me sube por las piernas hasta la cara, me opaca los ojos y me aplasta un poco contra el colchón. Dejo salir todo el dolor acumulado hasta desangrarme. Creo que ya ni siquiera es mi dolor lo que sale. Lloro penas ajenas con las mías. Penas de los chicos que me dejan cuando los abrazo, penas de mi hermano, de mis viejos, penas de mis abuelas, de amores de otros, de desencuentros, tristezas que nadie admite y le dan a mi corazón una afinación particular que me hace cantar el tango como si supiera.


Solamente después de abrir esas puertas escondidas logro entregarme con furia a la primavera.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Mi amiga peronista


Micelotta tiene veintisiete bellísimos años.

La heredé por uno de esos pases mágicos que tiene el destino en uno de los momentos más raros de mi vida. Acababa de sufrir mi segunda separación de un segundo intento de parejaconviviente que me salió bastante para el orto. Como siempre me pasa en esos momentos oscuros, me reencontré con mi viejo amigo Pablo Olmedo, enamorado platónico permanente, y me invitó a participar de una revista modestamente barrial que estaba lanzando, "El contestador". Mail va, mail viene, le ofrecí mi patética historia en un artículo con intenciones irónicas. Después de su solidaria aceptación, me llegó la primera noticia de Micelotta. Era un mail tratándome de usted.

La primera vez que nos vimos fue a solas. Me cursó una invitación a su casa de lo más formal, y terminamos picadas con dos botellas de rico vino tinto, hablando de cómo cada una intentaba cambiar el mundo de alguna manera.

Micelotta es un viejito militante jubilado pero combativo, encerrado en el cuerpo de una hermosa mujer de ésas que los hombres aman y temen. Mira la vida (y la vive) con una pasión que la lleva a lugares remotos, como Cartagena, a buscar. A buscarse.

Sale a manifestarse con pancartas, escribe artículos, trabaja con gente de la cava, anda rondando las peñas para hacer palmas y embriagarse con sospechosos vinos de damajuanas. Viaja ambulante con el circo mecánico de La Musaranga, capta al mundo verdadero con la lente de su cámara, ama y odia y ama de nuevo y vuelve a odiar con la misma entrega con la que vive cada segundo de su vida.

Micelotta tiene nombre de heroína de novela romántica inglesa de la época victoriana. Eleonora. Nombre de leona, de reina, de emperatriz. Al igual que yo, es impresentable. Es una selva tropical por encontrar, por descubrir; repleta de rincones, de matices, de climas, y hasta alguna que otra tribu de antropófagos que hay que saber seducir para no morir en el intento. Un safari que "La caja " no aseguraría. Una maravilla para los sentidos y el espíritu.

Y cada vez que de alguna manera tengo noticias de que sigue rodando por ahí, respiro aliviada porque sé que, aunque una gran parte del mundo no lo sepa, ese marcapasos de piernas fuertes sigue haciendo que el corazón del universo lata repleto de amor.
Brindo por eso.

martes, 23 de septiembre de 2008

Sobre las cosas de las que me ocupo ahora que no tejo al crochet.

Pienso mucho en la palabra Química. Pienso mucho en las palabras que se buscan para explicar lo que nos pasa con una gente sí pero con otra no, y con otra todo lo contrario.


Hay gente que no conozco, que apenas veo alguna vez por semana con cierta regularidad, y sé que la quiero. O que la voy a querer. Gente que tiene como un imancito que me hace cosquillas de cariño que a veces es pasión inexplicable y ganas de vinito o de abrazo. Y esa gente se me hace de una misma tribu. De mi tribu.


Pero, ¿qué es lo que me marca esa diferencia, eso que me dice que ésa gente sí?


Química.


El olor de una mezcla particular de la piel, la manera de mirar, de qué cosas se ríe, la capacidad de disfrute, la electricidad que siento en el abrazo de saludo y de despedida.


Cuando esa química se conjuga de manera particular en el tiempo y el espacio se reedita el big bang y aparecen en el mundo los beatles, Álvarez y Borges, cha cha cha, la noticia rebelde, cinema paradiso, o el amor de tu vida.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Comentame y llamame Marrrrta...

Queda oficialmente inaugurada la posibilidad de hacer comentarios en este bloccc. Quiero agradecer a todos los que me hicieron llegar sus protestas dándome así la constancia necesaria para desentrañar el funcionamiento de este espacio que, como tantas otras cosas de mi vida, no trae manual.

La tecnología aún no me ha vencido...

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Técnicamente muerta




No tengo pulso.
No me palpita el corazón si sé que estás por llegar, no se acelera mi respiración, el estómago no me da un brinco.
No me marea pensar en vos, no se me aprietan los músculos del abdómen, no me río si te nombro, no me espanto.
No me desespera tu boca, no me atrapa tu olor, no se mezclan imágenes en mis pensamientos, no te extraño en mi cama vacía.
No logra deshacer tu saliva la manzana encantada que me atora el amor en la garganta.

jueves, 11 de septiembre de 2008

La belleza.


Tengo que llevar a la China a la peluquería. El flequillo se le desordena enseguida..

Desde que decidió cortarse el pelo corto, pero más que nada, desde que contradiciendo todos los consejos de mi madre y los míos, se cortó un flequillo, es otra. Sonríe, mueve la cabeza cuando habla, escucha a los Piojos y se enamoró de Andrés Ciro..

A los doce años le dije a mi mamá que me iba a cortar las puntas del pelo y lo que me hice fue un corte cubano. Sacarme de encima el peso de ese larguísimo pelo cepillado me hizo sentir importante de alguna manera por primera vez. Había tomado mi primera decisión radical.

Mañana mismo llevo a la China a la peluquería. Me fascina verle ese brillo en los ojos debajo de su flequillo nuevo.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

A mí si me sale la fidelidad.

Yo soy fiel a mí misma.

Sasha, Sissi y el círculo de baba (F. Páez)

pensar que no dijo nada
la mañana que lo vi
pensar que el amaba tanto a su divina Sissi
baje el callejón con calma mas no pude resistir
entonces rece por Sasha
por su amada y por mi
reptar, reptar
en horas de la siesta
cambiar, cambiar
las leyes del amar
Sissi lo volvió loco en una fiesta
y no volvió a tocarlo nunca mas
entonces penso en un arma en matarla y en huir
lloro y escribió su réquiem
para Sasha y Sissi
no hizo mas que esperarla
la besó y durmió al llegar
y trazó un circulo de baba
con un médica style
y no dejó que nunca mas sufriera
Sissi murió de hambre y vanidad
amar, amar y tuvo muerte lenta
así el meó tres veces mis zapatos
y llego hasta el bar...
simplemente fue lo que pasó
bajo esta luz
Sasha prendió un faso y se sentó
pitó ese cigarrillo hasta explotar.

jueves, 28 de agosto de 2008

Formalmente.

Te acuso de atravesarme todo el sistema defensivo con una canción.
De alborotarme la mañana, de que llega septiembre, de robarme la última sombra. De prometerme días felices, de besarme en el pelo, de oler como mi barrio, de pensarme.
Te acuso de robarme la tranquilidad, la pena, pero no la nostalgia. De devolverme las mañanas, de ponerme bonita, de apretarme los recuerdos, de salvarme, de abrir una ventana, de entregarte.
Te acuso de soltarme por fin en el viento, de sacudirme, de cachetearme, de dejarme hundir la nariz en tu cuello, de explorarme los poros y las voces, de sembrarme música, de desearme, de cortar con mano firme la tela de mi propio deseo y liberarlo. De borrarme las marcas, de quemarme las manos, de encenderme, de hacerme recordar la sed, de prestarme tu nombre, de robarme la memoria, de abrazarme.
Cuál será tu condena..

jueves, 21 de agosto de 2008

pensamiento de un miércoles a la noche.




Una carta de amor es que te hayas sentado en algún lugar a pensar en mí. Ese hecho en sí mismo encierra la belleza de una carta de amor.

martes, 19 de agosto de 2008

Imágenes.

Antes no había computadoras y yo escribía igual...

En mi casa no hay tele. No vemos tele. Veo la estufa dentro de la chimenea, veo mi copa de vino sobre la mesita roja, veo lo que Gillespie me cuenta en la radio, veo el celular y tu mensaje que no le llega. Veo los colores de mis sillones, de mis paredes, de mis cuadros, veo las letras todas juntas de un libro que está diciendo cosas hermosísimas. Veo que estoy pensando demasiado en alguien, veo que me divierte, veo que estoy más divertida que antes, veo que sí, que siempre todo empieza y termina y empieza. Veo que extraño a pocha que está lejos, veo a nati y a la changa, veo que falta poco y llega por fin septiembre, que todo acelera, o mejor, que fluye. Veo el papel, veo mis letras.

No veo nada de lo que ellos quieren que vea. Tengo mi propia antena.

viernes, 15 de agosto de 2008

Toco tu boca


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio.
Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura.
Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella.
Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.
(Julio Cortázar. Rayuela.)

miércoles, 13 de agosto de 2008

Vida social de una maestra argentina



otra vez mis días son imparables.

y leo los mails y no logro más de cinco minutos de soledad en mi oficina, y una manada de enanos de primer grado se instala a dibujar arriba de mis "papeles importantes", y pongo gasitas con pervinox para que parezca sangre, y hago reiki en panzas, cabezas, cuellos doloridos de estar tanto tiempo lejos de casa, y tecitos, y limpio el mate que los de sexto vuelcan por compartir sus recreos riéndose conmigo o de mí, y me muero cuando los de tercero pegan las caritas al vidrio como peces y soplan y hacen muecas para que yo me mate de risa, y presto cartulinas a las de séptimo, y escucho la osada verborragia combativa de los de tercero polimodal que alguna vez fueron mis niños, y otros me golpean la ventana para que vea cómo hacen la escalera mecánica que les enseñó germán, y corro con el remedio de maxi antes del almuerzo, y rajo a comprarle estrellitas a mateo que se portó bien por primera vez desde marzo casi el día entero, y busco una canción nueva que quiero que canten porque da alegría a la panza, y abro trabas de puertas demasiado altas, y le canto la canción de las sirenas a valentina que se pone triste y no sabe por qué, y cuando me quiero acordar ya es hora de bajar a la puerta en donde despido uno por uno a los que tienen la alegría de poder volar a casa a tomar la leche.
y contesto tus hermosísimos mails en la, por fin, relajante soledad de mi cuarto.
once horas más tarde.

sábado, 9 de agosto de 2008

Agosto



Esto de la internet y sus milagros, me crucé así nomás otra vez con tu cara.


Es verdad, el tiempo cambia los rasgos, pone marcas de haber pasado. Pero adentro de los ojos eras el mismo.


¿Y será cierto que para conservar el delicado equilibrio del tiempo, hay ojos que no se deben volver a cruzar..?

viernes, 25 de julio de 2008

Depresión post canto


Mi mamá me contaba de Landriscina que hablaba de un amigo que había decidido darse muerte. Decía, "él no era una persona para este mundo. Por eso se emborrachaba. Tenía el alma demasiado grande para ese cuerpo."

Amo la vida. Pero es difícil vivir en este cuerpo que no me deja ser parte del aire. Fundirme en ese cielo arbolado y antiguo de una isla en donde me dan ganas de sentir tanto amor hasta reventarme debajo de esa oscura infinidad tan poblada de estrellas y de luna. Descoserme cantando para entrar en la gente, tolerar un abrazo hasta sanar mis heridas.

domingo, 20 de julio de 2008

domingo, 13 de julio de 2008

Llamadas de candombe - Tolosa 2008

Ser un guerrero es agotador. Es como caminar toda la vida. El sueño nunca es suficiente, la guardia no debe bajarse demasiado, los oídos deben estar alerta para captar, oler en el aire el momento justo para la acción.
Por eso el guerrero disfruta tanto del remanso, la tibieza de un domingo recién amanecido, la calma. Ríe, canta, se entrega como si no fuera a tener otra oportunidad así. Y esa es la sutil diferencia entre ser o no ser un guerrero.

martes, 24 de junio de 2008


todavía no entiendo qué pasa cuando canto. no sé si soy la que canta o la otra que soy. algo me emborracha y la voz que sale viene desde alguna puerta que no sé abrir a voluntad. pasa más allá de mí, de lo que busco. siempre creo que no voy a poder, que no va a pasar otra vez la magia que hago que pase cada vez. sufro, soy una sombra, hasta que alguien con un gesto mientras toca me indica que todo tiene que empezar. algo casi duele y vibra como un parche, una rajadura entre el alma y el estómago y no tengo la más mínima sombra de duda. y salgo. me gusta esa mujer que canta. y vuelvo a amar como cuando amaba. digo cosas, digo con las tripas, digo. y después no recuerdo. solamente la borrachera, el aturdimiento.

ahora que no logro amar, lo canto.

canto.

jueves, 12 de junio de 2008



Él dijo:


Estoy hasta las manos, en el horno, hasta el cuello, enroscado, enredado, metido, sumergido, tatuado, hambriento, dado vuelta, muerto, amasado, entregado, preso, encajetado, embrujado, engualichado, entongado, loco, desesperado, enamorado de esa mujer.


Pero no puedo dejar de engañarla.

martes, 10 de junio de 2008

kamikazes

Algunos no tenemos parachoques. No tenemos casco, ni alarma, ni protector solar, ni vacuna contra la pena. Todo nos atraviesa, se nos mete, nos sacude, nos quema. La tristeza, la risa, el dolor, la pena, la música, los ojos de otros, los olores, la gente, la desilusión, el cielo, las ganas, las certezas, las promesas, el frío, la desolación, el desencanto, el amor.


Pero como a buenos kamikazes, no nos invade la duda.


jueves, 5 de junio de 2008

Clasificación de las mujeres de un universo naranja parte uno.


Hay mujeres de viento.

Agitan las cortinas cuando pasan, levantan el polvo, despeinan, sorprenden, avivan los fuegos, remontan barriletes y bufandas, sostienen las hojas en delicada danza por el aire, empujan el agua, mezclan los papeles, hacen zumbar las ventanas silbando entre los árboles. No se puede hacer de cuenta que no pasan.

Las mujeres de viento cantan. El amor las atraviesa cuando soplan al cielo letras que les tocan el alma, y cuando bailan parece que volaran.

Cada tanto un tambor apresa sus caderas y marcan el latir que los parches recitan. Y si el ritmo se alenta, se quedan casi quietas, ondulando como brisas. Ahí es cuando se las puede atrapar en un globo y por fin abrazarlas.

martes, 3 de junio de 2008




Mi nombre tiene un sentido nuevo cuando lo escucho pronunciado en una boca entre todas. Cuando llena por completo los espacios entre dientes y saliva, cuando sale despedido al universo montado en la voz que quiero oír desparramando mis letras, mi corazón en el aire. Y toda yo me entrego vencida al encanto de ese sonido que me acaricia los recuerdos de mi infancia en una sensación chispeante en la boca del estómago. Cuando todo él recita mi nombre, y me mira.. es un paseo por la música.

jueves, 22 de mayo de 2008



..quizás no es que yo no pude domarlo. Es que él no pudo domarme a mí.
Quizás algunas mujeres no están hechas para ser atadas. Quizás necesitan correr libres hasta
encontrar a alguien así de salvaje que corra con ellas.
.

sábado, 17 de mayo de 2008

lo que fluye



Las primeras palabras que se cruzan nerviosas, de ir sabiendo quién es el que vive en esa piel que parece un imán. La flecha de los ojos que se encuentran y se clavan sin dolor.
Los momentos robados al tiempo para pensar y pensar en esa cara, esa sonrisa, ese calor que se intuye placentero y cercano.
La sensación de saberse dando pasos hacia algo que de tan inevitable es complicado

lunes, 12 de mayo de 2008




Well.. maybe it’s time to be clear about who I am. I’m someone who’s looking for love. Real love. Ridiculous, inconvenient, consuming, can’t live without each other love.

lunes, 5 de mayo de 2008

Círculos

Me sé rota. Partida al medio en la esperanza, casi volando pero dejándome elevar por ráfagas amigas de brazos tan fuertes como para sostenerme. Son también así los mios.
Me sé entregada plácidamente a lo que quiera la vida de mí. Y ando flotando como en un vientre.
Me sé brillante como las chispas que nacen desde el fuego hacia la noche, un haz de luz que necesita la distancia repleta de energía incandescente.
Me sé tierra, que con gota se hizo brote, y después uva, y se va haciendo buen vino detenida en los barriles de madera de árboles añejos. Una cuna.
Me sé mamá, y mi hija crece. Y mi esperanza ahora entera es que ella pueda leer en mis ojos todo esto. Y encontrarse.

Pequeño superstar


Maxi quería ser Superman. Corría por los pasillos de la escuela hablando con un acento que recordaba las malísimas novelas mejicanas para niños. Cada mañana éramos cómplices de un diminuto ritual que incluía escaparse del salón de clases para pasar por debajo de mi escritorio de la secretaría y darme un abrazo.
- ¿sabes qué haré hoy? Lucharé contra los malos. ¿Me ayudarás?
- Claro que sí, amigo.
Después de un beso y un apretón, salía de nuevo disparado hacia el aula, antes de que la seño asomara la cabeza con los brazos en jarra para llamarlo.
Dos veces se tiró por la escalera con el buzo atado al cuello a manera de capa, haciendo caso omiso de las explicaciones de la bibliotecaria sobre la imposibilidad de volar aunque tuviera una capa improvisada.
- Tú eres la más linda. Eres la única linda. ¿Yo soy tu amigo?
- Tú eres mi amigo, mi amigo más lindo.
Maxi quería armar un robot. Uno de verdad, que caminara solo y lo viniera a buscar temprano a la escuela. Juntaba tapitas, pedacitos de papel, hilos y algodones que me pedía a escondidas, como un secreto para su invento genial. Tenía muchos tíos imaginarios que le regalaban juguetes increíbles y los domingos lo llevaban al zoológico a ver al león blanco y comer galletitas con forma de animal.
- Mateo dice que eres mi novia. ¿Eres mi novia?
- No, Max. Estoy muy vieja para ser tu novia.
- Si, yo le dije lo mismo.
Contaba historias de autos que se transformaban en súper héroes y disparaba rayos con su botella de gaseosa rellena de jugo Tang. Hacía gestos de guerrero recio hablando sólo en el patio, para salir corriendo un minuto después a luchar contra el mal.
- Mamá me comprará un cobayo.
- ¡qué suerte!
- ¿es verdad que mueren rápido? Gonza me dijo que mejor no lo quiera mucho porque los cobayos mueren rápido.
- No sé, pero qué importa cuánto viva. Importa que lo ames y te ame y compartan el tiempo.
- No. Mejor no quiero amar a algo que se muera rápido. Le pediré un robot.
Rompió todas sus reglas, sus lápices, sus marcadores. Se cortó un mechón de pelo en la hora de recortar. Nunca pudieron hacerlo entrar a mirar videos en la biblioteca. Cacheteó a todas sus compañeritas de primer grado A.
- No puedo evitarlo…- me decía compungido cuando terminaba en penitencia sentado frente a mi escritorio.
Yo solamente lo abrazaba. Ésa era la misma respuesta que le daba a mi psicóloga cada vez que un hombre me hacía mal…

martes, 22 de abril de 2008

Lista






Me gustan las aceitunas y los primeros días de la primavera y el otoño. El olor de la canela y de las manzanas, un perfume que llega de repente en la calle, viajar en colectivo mirando por la ventanilla, las almohadas blandas.



El fuego de noche, la lluvia en verano, oler jazmines, dormir a la mañana cuando es feriado.



No soporto las bolsas de plástico, el masacote de arena seca en los pies y el licor de piña.



Me gusta sentarme en la vereda, las películas que me emocionan, las habitaciones en penumbras y escuchar música cuando camino. Los cuadernos nuevos, tomar mate mirando por la ventana, las sábanas con olor a jabón y las medias de algodón nuevo.



Detesto las casas sin corazón, las paredes color cremita, el color cremita y el pelo grueso planchado.



Me encanta la arena fría a la noche, los bosques abiertos, el viento en el río, andar en bicicleta por Olivos, las casonas antiguas, la cumbia colombiana, los cambios sutiles y bailar sin que me importe nada.



No soporto el noticiero.



Ahí en tus ojos


La conversación sobre las nuevas opciones para la dirección del grupo me tenía entusiasmada cuando, al buscar el vaso para continuar la charla, se cruzaron tus ojos en el camino. Algo como agua llenó la habitación de pronto, y en ese lento transcurrir de mis ojos en los tuyos recordé algo que había olvidado.
La aterciopelada sensación de unos ojos que miran con deseo. Y algo se enciende. Algo detiene el tiempo en un movimiento que se hace algo más lento. Ese breve instante en que nos medimos, nos conectamos como gatos; ese momento en que la piel dice que sí...
El sonido de las voces y las botellas me llenó los oídos de a poco otra vez y mi mirada continuó hasta la mesa y el vaso. Pero era levemente distinta. Ya era otra.
Me deslicé en la charla, asentí, noté que mi risa brotaba fácilmente y algunos lo notaron y se sorprendieron. Flotaba un poco en el aire esa pequeña tensión que emanan las ganas de un beso. Se hizo un juego divertido observarnos con mirada periférica, detectar la mirada y cambiar de ángulo para mirarte de frente mientras dabas vuelta la cabeza como en un baile sincronizado para esquivarnos.
Observé todos tus cambios de posición hasta quedar casi frente a frente. Fue un tiempo corto el que nos ignoramos para conectarnos de pronto en una charla fluída como el alma de la música, de algo parecido al hambre de saber quién es ¿quién sos? Y de pronto una pequeña saciedad y esa alegría que desinfla la panza con placer. Nos dimos vuelta y cada cual regresó a sus charlas anteriores.

Yo no sé qué es lo que había ahí en tus ojos.

Sé que me lo llevé.

lunes, 21 de abril de 2008

Tinta azul

…si al final/todo el tiempo se va/donde caen los días
si al final/abrazarse al dolor/no nos deja brillar/
dime qué será/qué será de los dos
cuando pase la vida…


Levanté la cabeza del suelo cuando me di cuenta que las baldosas de la vereda ya no me eran conocidas. Es usual que me pierda andando en línea recta, así que cualquier barrio que me desafíe con diagonales tiene el partido ganado de antemano.
Ir a terapia no es el plan que más me atrapa para un sábado a la tarde, así que siempre busco alguna ceremonia íntima que torne más fácil el amargo trago que sobrevendrá. Como en un juego que juego conmigo, me gusta cambiar de camino para llegar a los mismos lugares, intentando descubrir cuál es entre todos, el camino que tiene corazón, el que late bajo mis pies, el que me pide que me quede, el que a veces puede hacerme dudar si no habré atravesado un portal invisible y estoy en una dimensión paralela.
Había visto las vías del tren pasar debajo de mis pies sin prestar la suficiente atención. El pasto oscuro de una plaza me hizo levantar la cabeza, una alarma sutil de que en alguno de los giros había perdido la ruta a mi destino. Apenas un instante duró la confusión hasta que la nostalgia me hizo ladear la cabeza para mirar el pequeño edificio que se levantaba al cruzar la calle, solito en medio de una manzana de proporciones ridículamente pequeñas. La pintura nueva no lograba esconder aquel lugar de la certeza de mi memoria. Crucé la calle empalagada por el recuerdo feliz de mis esforzados primeros pasos de taco alto sobre el adoquinado. El bar estaba vacío en la planta baja, no presté demasiada atención pero creí ver que ni siquiera había gente detrás del mostrador. Subí las escaleras registrando el crujir de la madera debajo de mis pies, uno por uno, veintitrés, hasta la planta alta. Las ventanas abiertas dejaban entrar el viento tibio de principios de octubre mientras una suelta de mariposas en mi estómago me hacía sonreír de la manera más estúpida. Me senté junto a la misma ventana, respiré profundo mirando la calle desde el primer piso. Todo parecía detenido en una interminable siesta. Recordé las estrellas sobre el cielo pintado de profundo índigo, el olor de tu perfume colándose hasta el centro mismo de mi universo en el breve momento de saludarte, la música de Phil Collins y la semipenumbra. No pude contener mis párpados que cayeron apretados para que nada se escapara ahora de mi memoria. Ahí estabas, apenas del otro lado de la mesa de madera veteada, con tu camisa a rayas celestes y el jean clarito, con tu sonrisa de tantísimos dientes y los ojos brillantes porque reflejaban los míos. Nos reíamos, de nada, de todo, de estar ahí sabiendo que era inevitable encontrarnos en un beso; dejábamos pasar el tiempo porque no sabíamos de qué forma entraríamos en la historia, intuyendo uno de esos momentos que son perennes en la memoria. Jugando escribiste mi nombre en la mesa con lapicera azul. Toqué tus dedos cuando te la saqué de las manos para hacer lo mismo y fue recién la tercera vez que mis yemas te rozaron cuando juntaste coraje para no soltarme. Y mientras me acostumbraba al sabor de tu saliva quise que esa primera sensación no terminara nunca.
Estaba casi segura de estar oliendo ahora tu perfume, con el estómago crispado de alegría, temerosa de abrir los ojos y encontrarte otra vez enfrente de mí, cuando una mano se apoyó en mi hombro.
- ¿Se siente bien?
Lo miré confundida. De pronto el aire se me hizo lleno de polvo y la penumbra me pareció oscuridad. Pilas de mesas y sillas desvencijadas contra las paredes guardaban tras de sí las ventanas tapiadas.
- Es peligroso estar acá, señorita, algo podría desmoronarse. Hace mucho que el lugar está deshabitado y sin mantenimiento. No me explico cómo hizo para entrar, pero tengo que pedirle que salgamos…
Aún confundida le dije que sí con la cabeza. Me levanté despacio sin poder creer que no había brisa ni cortinas al viento. Debajo del polvo que cubría la mesa algo me llamó la atención y pasé la mano. Bajo la fina capa de mugre, tu nombre y el mío miraban pasar el tiempo pintados con tinta azul. No pude menos que sonreír mientras la nostalgia me hacía nudos en la garganta.
Salí a la calle por el portón del tapiado que rodeaba al viejo bar. El sereno volvió a ponerle la cadena y el candado. Miré una vez más y otra vez me lancé a caminar, sin preguntarme nada, sin querer entender.
No son los caminos los que tienen corazón… es el corazón el que cada tanto pide pista. Y baja hasta los pies
.

jueves, 17 de abril de 2008

Poema de contraamor

Caer
en ese estado permanente de idiotez
sentir la piel apretarse contra la carne
perderse en la alquimia azul de las promesas
entre el chasquido de las bocas
húmedasmojadasinundadas
y creer
creerlo todo.
Aún
la canción melosa de que el amor no muere.

viernes, 28 de marzo de 2008


Si he de morir
que me muera de tanto vivir
con la furia de la tempestad
incendiándome el alma al partir
Si he de partir
que me parta la vida un amor
y transforme mis huesos en flor
en algún carnaval
Agarrate Catalina.