miércoles, 25 de mayo de 2011

Pensamiento que florece durante un síndrome premenstrual

Nos acusan de independientes, autónomas, decididas, avasalladoras, demasiado seguras de nosotras mismas, de tener una actitud demasiado masculina. Dicen que eso los atemoriza.

Muchachos, en lugar de seguir llorando por los rincones como mariquitas, ¿por qué no se calzan los pantalones y ocupan un lugar poniéndose a la altura de las circunstancias?

Huevos, muchachos.
El mundo anda escaso de verdadera testosterona.

(Sigan con lo que estaban, nomás; yo me voy a seguir intentando hacer el asado.)





MARIQUITA: f. Nombre común de numerosos insectos coleópteros de cuerpo pequeño,redondeado y negruzco por debajo,encarnado y brillante,con puntos negros en los élitros,dos alas membranosas,patas muy cortas y antenas cortas ligeramente mazudas:
"Decile a la mariquita de tu hermano que alguna vez podría ponerse un par de huevos y venir a participar de la crianza de sus hijos, que desde que se fue con esa pendeja siliconosa no los llama ni para los cumpleaños".
" El mariquita de tu marido te pega porque sabe que no podés devolverle ni un golpe, pero mirá cómo se la come doblada cuando el jefe lo llama y lo vapulea adelante de todos los demás empleados".

lunes, 23 de mayo de 2011

Cotidiana


En un momento mágico una canción me llega de casualidad y me ronda.
Se me escapa por todas partes, pero sobre todo en la cocina y en la ducha.
La escucho, la canto a dúo, la canto sola, la mastico, la dejo entrar y echarme raíces en el pecho, en el estómago.
La pienso viajando en el bondi, la canto en bicicleta a las siete de la mañana, la suelto en la escuela y ellos escuchan con curiosidad por ese sentimiento que al cantar me florece.
Le voy dando un color que es un sentir, le encuentro la nota y entonces comienzo a oír la otra voz, la que armoniza.
Y al volverse profunda como el amor deja el lugar para que llegue otra.
(Pero queda formando el tejido que me abriga cada vez que en el mundo hace frío)

Me anda rondando una canción.

sábado, 14 de mayo de 2011

Una estrella y un perro (cuento número tres)



Había una vez una estrella que había sido sombra tanto tiempo que casi había olvidado que era una estrella.
Colgada del cielo, el recuerdo de los días helados la encendía, y tanto avivaba su fuego para nunca volver a ser sombra que era difícil llegarle muy cerca sin arder en el intento.

Había una vez un perro que buscaba el camino. Un camino que le recordara de dónde había venido.

Cuando el perro la vio, la estrella ya era estrella, y lo deslumbró su brillo. Pero ella decidió no volverse una estrella fugaz.

Y entonces día tras día, desde la inmensidad del cielo, alumbra con esplendor su amor de perro.

Él tendrá que aprender a volar si alguna vez pretende robarle un beso.

jueves, 28 de abril de 2011

Otra campaña nacional

Hay gente que vive saltando de un país a otro, de un continente a otro, de una provincia a la otra, o al menos, del riachuelo pestilente al un poco menos pestilente Océano Atlántico que baña la costa bonaerense nuestra de cada día.
Yo también pertenezco al selecto grupo cuyo karma es trasladarse incesantemente surcando las distancias más absurdas. Pero con menos glamur.
Vengo pasando el cincuenta por ciento de mis semanas de vida arriba de los bondis.

Olivos - Palomar - Olivos.
Olivos - Villa Crespo - Olivos
Olivos - La Boca - Olivos.

La provincia de Buenos Aires ostenta una superficie mayor a la de Italia, o Uruguay. Para concretar, por ejemplo, el primer recorrido enunciado, un martes a las cuatro de la tarde (que es nuestro horario infernal porque todo el puto mundo sale de laburar a la misma hora en este bendito país) no me lleva menos de hora y media de castigar mis glúteos sobre la incómoda y poco mullida cuerina del asiento piojoso del colectivo 21 y de agarrotarme los dedos con el caño del techo del 53 durante media hora más para no quedar estrolada en la ventanilla en la primera curva cerrada que el señor colectivero gusta de tomar a velocidad porque su deporte favorito (como se sabe) es que la gente vivencie lo que le pasa a una vaca camino al matadero.
El segundo recorrido me lo fumo los viernes, misma hora pico, perdiendo la dignidad en el 71 mientras esquivo la cartera de la dama colgada del caño que amenaza con estamparme la marca en el cachete en cada frenada, la presión de la vieja que quiere abalanzarse sobre los asientos que amagan desocuparse y las apoyadas involuntarias de la masa de carne compacta que va parada en el pasillo haciendo equilibrio para no morir en el intento.
El tercer recorrido... dejémoslo ahí.

Hasta ahí ya el asunto viene lo suficientemente fulero como para comprender que algo malo he hecho en otra vida y estoy saldando karma a rolete, qué le vas a hacer, no me queda otra que resignarme a ser una oveja más del proletariado que cursa la condena de viajar por esta ciudad, y, as ólueis, trato de ponerle onda.
Dejar las uñas en el caño, recibir setenta y cuatro tocadas de orto involuntarias, delirar por la fata de oxígeno, dislocarte la cadera con cada frenada del hijo de un vagón repleto de putas del chofer que se entretiene viéndonos hacer la ola de carne unos contra otros, ok, te lo banco. Pero, escuchame bien: fumarme encima tu conversación pelotuda por celular, disculpame, está totalmente fuera del contrato.

El mundo se ha llenado de boludos que gustan hablar a voz en cuello de lo que comieron ayer, de lo que van a comer hoy, de los miserables y ch(o)atos dimes y diretes de oficina, de lo equivocada que está fulana que no se da cuenta de que soy su amiga y por eso se lo digo, y la madre que los parió.
Habría que prohibir que la gente cuyo coeficiente intelectual no supera al de la babosa hable por teléfono en la vía pública. O si no, eximir de prisión a quién cometa homicidio por forzar a un idiota a digerir el aparatito con batería y todo sin masticar.

Hasta aquí, otro aporte para mi campaña "Yo quiero tener un millón de amigos".

(Después no digas que no te avisé)

Sigan nomás. Yo seguiré trabajando en mi máquina para matar boludos.
Gracias.

domingo, 17 de abril de 2011

Cruzando desiertos para encontrarte


(Bab Aziz va cruzando el desierto con su nieta. Va a una reunión a la que acudirán muchos hombres sabios, pero nadie sabe dónde será.
Se cruzan con un joven en el camino que también anda hacia el mismo lugar. Un joven que viene cantando, tiene una hermosa voz y lo hace con gusto. Andan un tramo juntos y luego se separan.
-¿Dónde es la reunión, Bab Aziz?
- Canta. Ese es tu don. Tu don te llevará al lugar donde debes estar. Cantar te mostrará el camino y llegarás a donde debas llegar.)

Eso que sabés hacer tan fácilmente como respirar, eso que brota de tus manos, o de tu voz, o de tu cabeza, tan fluidamente como el agua. Eso que sale lleno de belleza y te vuelve bello al hacerlo.

Por lo general nos educan llevándonos la mirada hacia lo que nos conviene, a juicio de gente que ni siquiera sabe bien lo que a sí misma le conviene. Nos ponen la mirada en hacer lo que sea necesario para obtener dinero.
Lo del dinero no es lo malo, lo malo es lo equivocado en la mirada.

Ganarás el pan con el sudor de tu frente es la frase que te estamparon en la idem. Entonces el mundo está lleno de
  • Oficinistas que te tratan como el orto y se escabian en Kilkeny lo que ganan para sacarse el embole que les provoca hacer lo que hacen todos los putos días
  • Médicos que te operan y te matan sin onda
  • Psicólogos que mientras te oyen van pensando cuánta falopa te van a meter este mes para seguir funcionando y que esa jodida angustia que te aprieta el estómago te deje dormir
  • Una industria de entretenimiento para que no te sientes ni un minuto a pensar en la vida que estás llevando porque te resulta intolerable
Yo te digo que el pan vendrá solito cuando encuentres lo que sabés hacer.

Descubrir el don en cada niño. Descubrir aquello que hace con gusto y facilidad, lo que le da alegría, lo bello en él.
Verlos jugar durante horas, mirarlos cantar, llevarlos al ritmo, contarles cuentos desde mi propio asombro, abrir lo bello del mundo en mí para poder mostrárselos en cada imagen, para que salgan sabiéndose únicos y se compartan generosamente, con la serenidad que da el estar presentes cada minuto de su vida en aquello que son, desprovistos de la carga de lo que deberían ser.

Y para que se vaya abriendo su camino, mi camino, yo ando todas las mañanas cantando.

jueves, 14 de abril de 2011

Something is going on




El tiempo que compartimos es tan placenteramente cómodo, es tan fácil la conversación y tan fácil la risa, tan natural el rodar por la calle en bicicleta cantando a voz en cuello, ir de visita, doblar las esquinas, tan poblado de sentires el silencio, que me resulta maravillosamente imposible definir el vínculo que se nos va construyendo.

jueves, 31 de marzo de 2011

Época de Micael (La fiesta del Valor)


Otra vez una vuelta completa en espiral.
Otra vez, como tantas veces otras, es otoño, y todo se apresta para la gran transformación que se opera para volver a florecer.
Y con suerte, una vez más, ya no somos aquellos que fuimos.

Un niño asustado, late su corazón con fuerza contra el pecho.
Me acerco para envolverlo y que sepa que nada, nada, nada debe provocarle miedo.

Soy de aquella tribu de niños perdidos que congeló su infancia durante la dictadura. Merendé cada día el silencio y el miedo, el terror de vivir desconfiando de los vecinos, el pánico de hablar de más, el dolor de nacer en cautiverio, de ser criado por los dogos asesinos de tus madres, las amenazas y los falcon verdes que traían al hombre de la bolsa. Y sin embargo a veces olvido recordarlo.
Una generación entera criada en el país del no me acuerdo.
¿Qué daño colateral habrá dejado en nosotros la exposición diaria a los acordes de la marchita que anunciaba el coooomunicaaado número unooooo en algún momento de la cena? ¿o haber cantado la Marcha de Malvinas con infantil frenesí?

A veces no sé cuánto he caminado y cómo fué que lo que no me mató, me hizo más fuerte.
Nosotros somos sobrevivientes de nuestra infancia.

Corre un niño asustado hacia mí, el corazón late fuerte contra su pecho. Ahí estoy y en el recuerdo vuelvo a ser esa niña y me doy un abrazo que me hizo tanta falta. Su corazón se calma. Ha ganado una pequeña batalla.
En breve, otra vez estos, mis pequeños, y sus pruebas de valor hasta vencer, una vez más, al dragón de sus sombras.

Nos preparo para el viaje.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Cuento número Dos


Debajo de la piedra de la morera vive la esperanza.
Tiene el pelo blanco y el poncho color de tierra y cuando canta hace llover sobre los campos para que no se vuelvan polvo.
Sacude a veces el suelo con su bastón y a los grandes les da un pellizco en el estómago que los pone así como con ganas de cantar.
Los niños la conocen y jamás, jamás la pisan.
Pero a veces, cuando pasa mucho tiempo, se van, se vuelven hombres y mujeres, y la olvidan.
Por suerte siempre habrá niños que traigan a aquéllos que fueron niños de vuelta al patio de la escuela.

martes, 29 de marzo de 2011

Juegos de niños

Me desafió a los gritos a escribir doce cuentos, mientras se iba caminando hacia la esquina.
(No somos, pienso, más que niños que quieren volver a sentir el hechizo de un mundo al que volvían en cada cuento de hadas.)

Doce cuentos Steinergrinos
Cuento número Uno.

Había una vez un pez que quería ser polilla.
Todos le decían que estaba loco porque él había nacido pez y sería pez toda su vida.
Él pensaba que los locos eran todos los demás.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Escenas de la vida anaranjada



En esa cabecita loca mal alimentada por el viejo Walt y sus valses de Cenicientas y besos de Blancanieves, creció como un yuyo la imágen de ese encuentro de novela barata de Danielle Steel que tanto te gusta repasar cuando viajás en el bondi y te olvidaste el mp3. Como en un glorioso videoclip, imaginaste una y otra vez la misma secuencia de ese momento de final a todo trapo cuando suena la música de fondo y el pochoclo se te atraganta de la emoción. La feminista salvaje que te habita se hizo la boluda mientras veías en tus desvaríos la película de la luna sobre los árboles y él, él que llegaba y te golpeaba la puerta desesperado de amor para levantarte a upa dando vueltas.
A veces la escena también incluía una de esas lluvias subtropicales (no sé por qué, no hay nada más incómodo que intentar besarse bajo una catarata de agua que te despatarra el rimmel y te diluye la crema de peinar dejándote más patinosa que charquito con verdín) y en la película vos abrías la puerta y el decía alguna estupidez parado bajo el agua y listo, fulminados de pasión los dos, sin patinarse ni una vez, de nuevo a upa y dando vueltas.

Pero la realidad siempre supera a la ficción.

Y vos, que vivís im pe ca ble hasta cuando te duelen los ovarios con ese dolor del segundo día que es como si un rottweiler te masticara las trompas de falopio, y andás siempre por la casa de pollerita y escote, lista para no descuidar la imagen ni aún cuando haya que huir de alguna catástrofe corriendo por el barrio a las paradas de bondi techadas (que vendría a ser lo más parecido que podemos llegar a tener a un refugio antinuclear o antisísmico o antimacrista), vos, sos sorprendida por el tipo que salió en cortos a pasear al perro y no tuvo mejor idea que tocarte la puerta para saludarte, y como ya te vio por la ventana no hay posibilidad de huir (salvo fingir una muerte súbita, pero esto sí que anula cualquier tipo de relación futura, así que mejor no) y entonces, vencida, le abrís la puerta en joguineta y la remera chota de hacerte la tintura (que gracias al cielo te enjuagaste hace diez minutos) y ese peinado de Carlitos Balá que te queda después de ducharte, mientras (como si no fuera suficiente) él te presenta a un amigo que lo acompaña en el paseo nocturno y vos quisieras soltar aunque más no sea UNA puta frase inteligente, pero no, el amoníaco del Koleston todavía te tiene pelotuda.

Y mientras te reís como una estúpida en la vereda te acordás de ese grano que te salía en el medio de la nariz absolutamente siempre que el pibe que te gustaba te invitaba a salir, y te das cuenta que una va acumulando años, pero hay cosas que nunca cambiarán.

Ea ea pepé!


(Carlitos Balá, filósofo contemporáneo.)


(Remera pedorra y joguineta de dormir cuando hace fresquete)


martes, 15 de marzo de 2011

Inconveniente técnico




Ahora que no más volverme sombra
que por fin he logrado ocupar todo el espacio de mi cama
que mi placard sólo mi ropa
que el tiempo es mío
que no pedir ni dar permisos
que me pierdo parte de las calles cada vez que tengo ganas
que el silencio es buena compañía
que ando sin el pesado lastre de la espera
ahora que yo.
Ahora que corro suelta como el viento
que derramo la música por donde me viene en gana
que cambio los cueritos de las canillas y arreglo los enchufes con destreza
que ser hembra se me volvió una militancia.
Ahora, justo ahora..¿qué voy a hacer con tus ojos y esa mirada?

sábado, 12 de marzo de 2011

Ensayo para futuro manifiesto


Estoy podrida de la gente que gusta de decir muchas frases de jergas científicas propias de su profesión, haciendo larguísimos discursos en donde, al final, no dice absolutamente nada.
Estoy harta de la gente que se cree erudita.
Estoy saturada de la gente que cree que tiene la posta, la fija, la verdad de la milanesa, la fórmula infalible, la sabiduría encerrada en su discurso, y no percibe la vida de mierda que muestra como ejemplo.
Tengo los ovarios inflados de la gente que dice NO desde la más absoluta falta de acción y propone acciones a los demás que jamás ha podido llevar a cabo.
Me tienen frita los intelectuales que siguen queriendo dar cátedra sin haberse arremangado ni una vez para meter las manos en el fango y hacer el laburo pesado.
Paredón a todas las que ostentan el síndrome de Delia (salvo el pelado de tercer grado que es curable y me cae simpático)

Antropósofos, si Steiner se levanta los recaga a patadas en el culo. Sépanlo.

(Las ideas son maravillosas. El problema es que las ejecuta la gente y, a veces, la gente entiende lo que lee como el reverendo ojete.)

Y así damos fin al pequeño momento bimestral intitulado "Yo quiero tener un millón de amigos"

Gracias.

lunes, 7 de marzo de 2011

Anoche

Gabi Colomer, Matías Gayesky, Mariángeles Zahra, Ale Ramírez, Chicapasacontambor, Euge Barker, Chechu De Martino, novio de Chechu De Martino (el alzheimer me está matando..), el Indio Schoijett y Velana pasando en primer plano.
Barrio de Saavedra, 1.00 am
Digiriendo un asadito en noche de carnaval.
Salud!

miércoles, 2 de marzo de 2011

You can dance, you can jive..

En ese país increíble de mujeres en el que suena mi tambor, hubo una boda. Ya es de por sí bastante raro que la gente por estos días tenga la ocurrencia de ir a firmar junto a alguien más esas cosas del para siempre y sellarlo con un beso; imagínese entonces cuando la pareja contrayente ostenta ovarios por ambas partes.
Ya se sabe que la gente que sigue el camino que marca su corazón es digna de todo mi respeto. Y si encima pertenece al género femenino, tiene un plus (por aquí sigue siendo más aceptable ser un hombre que gusta de hombres que ser una mujer que prefiere a otra mujer, bilivit orrrr not!)
Así que el sábado, todas las pibas todas, encaramadas en tacos y con los brillos de gala, nos fuimos a pasar un fiestón en donde lo de menos era la prolijidad que amerita cualquier intento de seducción del macho argentino disponible que tanto nos entusiasma y nos lanzamos a un aquelarre en masa.





En mi vida me divertí tanto en una fiesta. Fue un ritual de libertad en donde cada una fue su versión más bella. El pogo gigante al ritmo de Dancing Queen, lleno de vestidos empapados y carcajadas de esas que te hacen doblarte de felicidad es una foto imborrable (y la de ellos mirando con tanto amor a esa maravillosa versión de sus mujeres es un talismán de esperanza que también me guardo, porque que los hay, sí que los hay..)


domingo, 13 de febrero de 2011

Let it be

Era muy joven cuando sentí que me rondaba por el aire una belleza de rulos y ojos pardos y le abrí las puertas de mi cuerpo para que viniera a compartir el mundo conmigo.
Hice larguísimos viajes en tren a ninguna parte, con ella inflando el universo de mi panza, hablándole con mi voz de alma a alma.
Ella sabe de mí más que yo misma. Es la única que me conoce por adentro..
(Y la partera me miraba con la cabeza ladeada pensando que alguna hormona me torcía la actividad neuronal)

Apenas unas semanas antes de que llegara, en un libro de nombres de los tantísimos libros de nombres que alfombraban por esos días mi casa, encontré por fin las letras que la nombraban. "La que muestra el camino"
Esa era ella.

Chinatown
lleva en la sangre todas mis noches acompañadas de amigos, el fuego, el vino, el viento en la cara, el compromiso de la palabra dada, la risa que solo es risa si se comparte, el amor desinteresado de la amistad profunda, sin condiciones.
Lleva en el alma las noches de pizza juntas mirando al gordo Casero en mi cama, las mañanas de invierno acurrucada con sus rulos en mi nariz y la manta floreada, los bailes murgueros en el living de Pocha, su carrera entre los tambores jugando a la mancha, los pasillos del San Martín para la escondida, el mundo visto en bicicleta desde la mochilita en mi espalda, las reuniones multitudinarias de jipis hambrientos amasando ñoquis en mi casa, la música mal cantada por tantos tíos que no comparten su sangre pero si mi esperanza.

La mujer que viene floreciendo en ella brilla con la risa como aliada.

Y cuando me llama y me cuenta entre carcajadas como termina cayendo dentro de un pozo en una romántica caminata nocturna bajo la luna, con ese mismo desparpajo mío de terminar dando por tierra con los violines y los cupidos, enarbolando nuestra mítica torpeza romántica para destrozar los climas desternillándose de risa de las posturas, sabiendo su destino de cisne como sabe mi amor, yendo detrás de la increíble y feliz tarea de ser quien es, me doy cuenta de que en este camino de lo verdadero, el mapa que estaba dentro mío lo trajo ella.

viernes, 11 de febrero de 2011

Se dice de mí..

Ya se sabe que tengo la costumbre de observar hasta descubrir cosas, ya sea verdades universales, continentes que no existen o nuevas razas de gente que crecen en los tápers que viven desde hace años en mi heladera.
Ahora que anduve bastante al pedo, por decirlo sutilmente, me he dedicado a observar la siguiente situación:
A la gente la pone nerviosa que una ande sin pareja.
Si, señora, si, señore (la S me la guardo para donarla a varios que la necesitan).
La mayoría no comprende por qué alguien no tiene la desesperante urgencia de andar colgada del brazo de un tipo por la vida, sirviéndole pollo al horno o llamándolo cada noche para recitarle el itinerario y escuchar sus bemoles de oficina.
Elegir andar sola (nótese que dije SOLA, que no es lo mismo que SOLO) es, cuanto menos, sospechoso.
Descartado el hecho de ser un bagarto (caso en el que la soledad quedaría aparentemente bien justificada) empieza la mirada de soslayo y la solapada sospecha de que seguramente la solitaria no es otra cosa que una lesbiana que aún no ha confesado.
Pero, carajo mierda, díganme, ustedes.. ¿por qué insisten en que la gente debe ir de a pares aunque no se dirija la palabra, aunque no tenga en común nada más que el uso del mismo inodoro, aunque no soporte el noventa y cinco por ciento de las costumbres del otro, sobre todo la de existir? ¿cuál es la verdad de la milanesa?

Allllgo, algo mínimo e indispensable he aprendido en todos los años de mi vida invertidos en andar con alguien: Una pareja no se hace con la reunión de dos soledades.
Dos soledades lo único que hacen es una soledad mucho más profunda.
Mi soledad es un lujo, un derecho, un espacio lleno de mí, el lugar desde donde florezco.
Cuando yo sea la totalidad, recién ahí será bienvenido compartirme, no con un pozo ciego, sino con otro mundo entero.
Dejen de presentarme magos fracasados, padres divorciados, giles que "mirá, toca la pandereta, igual que vos..", y sobre todo, plis, por dios, por favorrrrrrr, dejen de contarme historias de chicas que duermen juntas y ustedes las quieren igual, mientras me miran inquisitivamente esperando que confiese.
Y agárrense, que cuando Diego Torres me de bola, yo no le doy bola más a ninguno.
He dicho.



martes, 8 de febrero de 2011

(ups..)

Hoy le puse comida en una cajita a un gato de la calle.
De ahí al geriátrico creo que hay cinco minutos...