lunes, 8 de octubre de 2012

Neverland tiene que cambiar de nombre. Los 17 de Porfinland: suena la Chilinga

(Era un cuatro de octubre de un tiempo de intensidades desmedidas y pruebas del valor a la vuelta de la esquina.
La luz de mi tribu es tan intensa como intensa y profunda es su oscuridad. Un pueblo de rotos y perdidos, de sueños químicamente provocados y estados alterados, en donde florecen la magia y los demonios.
Mi enfermedad.
Yo no sé bien qué caminos son los míos, ni por qué somos ni quiénes fuimos, todavía no puedo saber bien quién soy ahí, qué soy ahí, qué sitio debería tener que no lo encuentro.
El me pidió muchas veces que llenara la escuela de niños, y creo que apenas ahora lo voy comprendiendo.)

Para celebrar los 17 años, la Chilinga vuelve a actuar en el teatro Ateneo.
Somos nosotros mismos los que llenamos las 600 butacas del teatro. Son nuestras madres, nuestros primos, los pibes del barrio, los que recién empiezan, los vecinos, no hay nadie que venga de un público genuino. Somos miles, un universo pequeño con sus propias estrellas y sus propios rituales; un antiguo pueblo orgiástico y guerrero de algún tiempo mítico.
A mí todo el evento me parece como una gran raviolada en familia, como siempre que ando con ellos, y ando por ahí con ese nivel de relajación, la gente me hace de telón de fondo. Hemos jugado entre nosotros de maneras increíbles en escenarios impensados, faltándole el respeto a lo solemne, haciendo magia. La hemos jiponeado como en cualquier garage en el Konex, en el BAFIM, teloneando a Arbolito y en el mismísimo Luna Park en el congreso de la JP, el último con Néstor vivo, recién operadito, con dos mil personas coreando "hasta siempre comandante", saltando repletos de adrenalina.

Mi vida este año fue una centrifugadora, me dio todas las patadas de karate posibles hasta tenerme sintiendo que estoy en alguna clase de época de parciales (me parece escuchar alguna voz burlona diciendo ¿así que decís que aprendiste? vamos a ver..)

A los jipis yo siempre les escapo, siempre les tuve miedo.
Cada uno de ellos me refleja.
Sus vidas, sus decisiones, el estropicio que hacen con esos cuerpos que cuando bajan música emanan tanta luz, y cómo vuelven luego a la oscuridad más proporcional.

Este año la cuota era suficiente como para dejarme sin la energía necesaria para ir a meter la cabeza en el reino de Marte. Lo que para ellos es un estado natural a mí me remite a la casa de mi infancia en donde mis padres pasaban todo el puto día discutiendo por encima de mi cabeza. Todavía no me era posible reírme de ellos, no en este tiempo.
Jueves, teatro ateneo.
Ya no siento ninguna desesperación de que me quieran. Ahora voy a encontrarme con ellos, porque me encontré mucho en estos tiempos de desespera.
Siento que les debo algo, que algo tengo que darles, que tengo que entregarme a quererlos así, oscuros, quejosos, malhumorados, peleadores, desagradecidos, caprichosos, crueles, desamorados.
Porque son como un pueblo encantado al que hay que amar en su forma de sapo para que se vuelva príncipe.

Peter les grita a todos (esta vez me salvo porque está conmovido conmigo, ya se le pasará..), los trata a todos de pelotudos, quiere que le leamos el pensamiento y adivinemos qué estrofa está queriendo escuchar, cambia todos los arreglos que hizo, mira con los ojos como puñales, la liga el pibe de la armónica que encima vino de invitado especial. 

Hay doscientos ochenta chilingos deambulando por todos los pasillos del teatro Ateneo, una humareda insufrible de orígenes diversos, botellas recortadas repletas del elixir de la guerra (el ferné es lo que les da el coraje), y de pronto se hace un agujerito en el tiempo en el camarín de Peter Pan. El tiene sus botellas de lujo, el espejo grande tomado por las de siempre, las más antiguas, las que ahora dirigen las distintas batutas. Somos todas ahí con él y de repente su guitarra, como si afuera nada pasara, como en una carpa en el desierto, la noche antes de que empiece la guerra. 


Lo que puede el sentimiento
no lo ha podido el saber,
ni el mas claro proceder
ni el mas ancho pensamiento
todo lo cambia el momento

cual mago condescendiente,
nos aleja dulcemente
de rencores y violencias
solo el amor con su ciencia
nos vuelve tan inocentes

Se va enredando, enredando
como en el muro la hiedra
y va brotando, brotando
como el musguito en la piedra
como el musguito en la piedra, ay si, si, si



Entonces la puerta se abre y el mundo se cuela invadiendo el silencio, llamándonos de nuevo al lugar que hay que ocupar.





A construir el lugar que quiero encontrar.




martes, 21 de agosto de 2012

Entonces...

...la diferencia entre usted y yo es que las preguntas no las hago al viento. Me las hago a mí.

sábado, 11 de agosto de 2012

La diferencia entre el creativo y el obsesivo, el copado y el pelotudo. Un aporte a la semántica mundial.

De chiquita fui una niña con rasgos de pensamiento casi obsesivos. Era bastante solitaria, y gustaba de pensar, a manera de juego, ciertas cosas del mundo. Por ejemplo: cuando decimos amarillo, ¿todos vemos lo mismo? ¿o cada uno ve algo distinto (lo que para mí sería rojo, o celeste, o verde) y aprendió que eso que ve se llama amarillo? (éste juego en particular derivó del daltonismo de mi hermano). La combinación de colores, por ejemplo, se transformaba en un hecho totalmente subjetivo. Si al decir amarillo alguien ve un azul, y al decir naranja ve rojo, no se produce la misma impresión visual de la combinación de uno y otro. A ambas personas la misma combinación les produciría impresiones diferentes. De movida una sería clara y la otra oscura, por ejemplo. Y así me enroscaba largos ratos en pensamientos paradigmáticos.
Jamás lo verbalizaba, porque era chiquita pero no boluda, y sabía que a un adulto, esa línea de pensamiento le resultaría inquietante (bastaba ver los escándalos de madre cuando algo le daba miedo como para no hacer ningún movimiento).
Fui una pequeñuela sobreadaptada al entorno, y ejercité con total libertad la costumbre del pensamiento filosófico sentada en el balcón de mi casa. (N de la R:Aquilante pertenece a la misma raza anaranjada, por eso la amo, negra linda y peronista)
En mi adolescencia encontré en mis más entrañables amigos estos mismos rasgos de pensamiento analítico, y teníamos riquísimas noches en vela hablando de machismo y feminismo, de religión y ciencia, de las sutilezas de la física, en charlas al pedo, sin ninguna intención de cambiar el mundo, sino de comprenderlo. Nos hicimos hermanos en esas charlas, una familia estrecha de escudriñadores.

Con los años lo fui perfeccionando y aplicando a mi rama de la ciencia, que es la educación. Suelo pasar largos períodos desovillando discusiones presenciadas para comprender los conflictos en la comunicación. La capacidad simbólica del lenguaje, las representaciones a las que las palabras remiten, no son las mismas para todos a veces. Por eso el hablar no debe ser liviano, y la enseñanza de la lengua debe revestir un carácter anímico, una impresión para cada palabra, una imagen clara que revele su significado más allá de las interpretaciones personales. (Hoy desayuné fuerte parece... tengo una mañanita..)

Hoy in de morning, después de una nochecita bastante anímicamente amarga en cuanto a lo que se remite a mis experiencias con el género masculino (laputamadrequeloparió), me levanté enojadísima, pero en lugar de salir a prender fuego lo que tuviera a mano y hacer un muñeco vudú para que le duelan los huevos por el resto de su vida, me senté, me paré, canté hasta aflojar la ira y me puse a pensar en la semántica. En las cosas que uno dice y en qué sorongo es lo que comprende el otro de lo que escucha. Dónde es que se produce la contradicción en el lenguaje que hace que ambas partes no puedan compreeeeeeenderse (esto lo pensé con tonada cordobesa.)

Mientras trataba de pensar en el conflicto sin que se me siguiera cruzando la imagen de yo rompiéndole la guitarrita de mierda contra el suelo al grito de "ahora ya no te vas a poder hacer el banana con las minitas mintiendo temas del Flaco Spinetta", me di cuenta de que, rarísimo en mí, me había puesto un par de pantalones.

Yo soy mujer de polleras llevar.
Ando la vida en polleras de largos y vuelos diversos, vaporosas cuando ando feliz, ajustadas y rectas cuando me pinta la ponedora de límites.

Tengo puesto un pantalón. 
Y eso me lleva derecho a un pensamiento. Cuando hay que tomar una decisión y actuar en consecuencia aceptando todos los riesgos, cuando hay que hacer algo valiente y verdadero, cuando hay que poner un límite, se dice por acá que "hay que ponerse los pantalones".¿Qué significa ponerse los pantalones?

Me miro desde arriba hacia las piernas, camino, voy al chino en bicicleta montada dentro de un par de pantalones que se ajustan contra mí. La tela me hace sentir conciencia todo el tiempo de cómo se están moviendo mis piernas.
Vuelvo, me siento, canto y pienso otra vez en la frase.
Claro, me digo, cuando uno se pone los pantalones, como cuando tiene que tomar la decisión de ir hacia un camino o hacia otro, hay que pisar con conciencia de donde se pisa. Hay que sentir cada movimiento de las piernas para aprender el camino y presentir los pozos y las piedras en los tramos en donde no haya ninguna luz. Ese camino no es más que uno mismo y sus propias trampas. Sentir las piernas. Gobernar las piernas. Gobernar cada paso que se da, con total convicción, percibir el lugar que uno ocupa, el lugar en donde está parado.

Y sentada dentro de estos tutores de jean, voy a pasar el resto del día sintiendo dónde piso para cambiar la historia.
La mía, al menos, que no soy una mina pretensiosa.


En eso ando..

jueves, 9 de agosto de 2012

Retrospectivas pre primaverales (lo que despierta)

A veces extraño esos destellos.


Cuando sentada en un jardín repleto de colibríes, dialogando sobre lecturas me escuché decir "el conocimiento está ahí, a la mano. La sabiduría es vivir de acuerdo con ese conocimiento, hacerlo carne y obrar en consecuencia."
Y eso era antes o después de cantar completamente olvidada del mundo, oyendo las estrellas.


miércoles, 8 de agosto de 2012

Enanolandia

Agustín (8 años)
"Yo cuando sea grande no voy a tener novia, voy a ser soltero. Porque cuando tenés una novia le tenés que comprar la comidita, le tenés que comprar la ropita, y yo quiero la platita para mí solo".

Mora (8 años, hablando de su hermano de 12 que la molestó)
"Lo que pasa es que mi hermano está con eso del adolescente, ¿viste? ¿viste cómo se ponen los adolescentes? y bueno, está así. Y hace pavadas. De adolescente."

Dante (8 años)
Yo: -.. y cuando seas grande podés ser, qué se yo, médico, presidente..
Dante: - Yo cuando sea grande quiero ser jubilado. Voy al banco, cobro mi platita y me quedo tranquilo.

Milagros (8 años, levantando la mano en la charla matinal con cara de congoja)
"Yo hoy tengo un día difícil. Esta mañana mi hermano me dijo un montón de insultos, incluyendo gorda.."

Nicolás (8 años, en la ronda de deseos del festejo del cumpleaños de Gerónimo que tiene una dificultad motriz que le provoca movimientos espásticos)
Yo:- Tu turno Nico. ¿Cuál es el deseo que le regalás a Gero por su cumpleaños?
Nico:- (Feliz, con una sonrisa de oreja a oreja) ¡Yo le deseo que deje de temblar!

Lautaro (8 años, a sus padres que estaban discutiendo)
"Ustedes están muy nerviosos. Deberían tener más sexo."




martes, 31 de julio de 2012

Pensamientos que navegan después de una conversación en donde yo ví y el otro no podía mirarme.

Por miedo rompemos
por miedo escapamos
por miedo no hacemos
no decimos
no miramos.
El miedo nos ata las manos
las piernas
la lengua
sube y detiene las palabras.
El extremo del miedo es la locura.

Y yo pienso que igual, hagamos lo que hagamos, un día todos, absolutamente todos, moriremos inevitablemente.
Si no hemos dejado en el mundo lo que traíamos para cambiarlo, ni vivir ni morir habrán servido de nada.


Y comprendiendo la inevitabilidad tan cierta de la muerte, entregarme por fin a todo lo inevitable, dejando que sea el curso de las cosas el río que transporta mi existencia, y soltar toda la fuerza dando pelea en el momento justo en que la ola me elevará por encima del aire para ser todo impulso, todo voluntad de trascender la ilusión para saberme plenamente nada más que una chispa de luz en la edad del tiempo.

Porque amo a la vida y al mundo con la intensidad del que sabe que un día va a tener que partir es que puedo cambiarlo.


lunes, 23 de julio de 2012

Vida tribal

La vida de uno podría compararse con lo que sucede con el arte.
Están los que pintan
y los que plasman lo vivo en la pintura
Están los que tocan
y los que entregan su alma a la música
Están los que bailan
y los que se dejan invadir el cuerpo por lo que vibra
Están los que cantan
y los que se vuelven canción
Están los que ensayan toda la vida
y están los que viven

Un encuentro es algo mágico.

Debajo del cartel de COTO va cayendo la tarde de invierno y unas cuantas manos peludas apilan las maderas que serán fuego mientras la mitad femenina se agrupa al sol escueto del invierno, rodando tabaco y mate, reproduciendo el círculo. Cuando el sol por fin hace abandono de cielo y arde el fuego, los tambores se templan y se templan las almas.






 Empiezan a brotar ahí, acá, rondas de palmas, de cuerpos que danzan, de canciones, de tambores, de mate y de charla, todo a la vez pero en tiempos distintos, alrededor del fuego florecen los círculos espantando el frío, calentando el corazón.





 
Sentada ahí en el cordón de la vereda asisto a la celebración de algo, de todo junto. Y canto, y toco, y bailo, y cantamos, y tocamos, y bailamos.




Cuando me voy soy más la misma que cuando llegué, pero he cambiado.

Algo entregué y algo recibí de todas ellas, de todos ellos.


Algo que imprimimos mutuamente en los cuerpos con la palmada en la espalda que sella el abrazo de despedida.


Así mismo, de esa misma forma, quiero viajar por cada día de toda mi vida.

jueves, 19 de julio de 2012

Leyenda (cuento número seis)

En las Tierras del Este, cuando los tiempos todavía no eran tiempos, bajó una estrella.
Las Mujeres de piés de barro, corazón de fuego y cabeza de cielo la acunaron y resplandeció su luz. Fue venerada, escrita por poetas, cantada por voces prodigiosas, amada y odiada con el mismo ardor.
Cuando llegó el tiempo, las Mujeres de piés de barro, corazón de fuego y cabeza de cielo la posaron sobre la Tierra, y la estrellá echó raíz.
Lentamente sus hilos luminosos encontraron camino entre terrones y secretos, y alguna de sus puntas llegó hasta el mar.
El agua habla el idioma de la luna y las estrellas, escuchó la canción que sonaba en la raíz, y todo el mar se estremeció con aquella música del cielo. Las sirenas encontraron allí su canto, y surcaron los mares hasta las Tierras del Poniente, y en sus costas amables cantaron a cada grano de arena la canción de la estrella.
Así fue la voz hecha palabra penetrando de la arena a la tierra, inundando las napas, alimentando las raíces, trepando por el tallo hasta la flor.
Entonces, un día, en las lejanas tierras en donde se duerme el sol, emergiendo como un milagro, quebrando la tierra a su paso, iluminando la noche oscura, del suelo nació una estrella.
 


sábado, 30 de junio de 2012

Burbuja musical, estrella (nos vemos en septiembre)

Una capucha, un nido, una crisálida, un silencio donde no puedas entrar a perturbarme, a sacudir mis aguas, a quitarme la mansedad que logro cuando cierro ese campo donde se filtra una electricidad que duele.
Canto y me envuelvo, y también me comparto con el resto pero esta vez te ignoro.
Que mueras en mí para morir en vos por fin.
Y resucitar yo misma.


domingo, 24 de junio de 2012

Cómo se viene el inviernito este...

¿Cuál sería en la vida el aliento helado de la muerte? El miedo a que el otro nos olvide.
Morir en el otro.
Por eso no soltamos.
No soportamos ver en el otro nuestra propia muerte.
¿Qué pasaría entonces si uno se amigara en vida con su propia muerte?
Te la tiro para que la vayas pensando, nomás..

Crianza(s)

Ando poseída por Libertad Lamarque, Lolita Torres y La novicia rebelde juntas. Todo eso da el resultado de una especie de Mary Poppins pero de colores encendidos, que anda cantando todo el santo día.
Descubrí en el cantar una canilla. A veces de adentro hacia afuera. A veces desde arriba hasta el centro. Canto en un coro, canto con una soprano que hace un círculo de canto de mujeres, canto adelante de la estufa, en las rondas de candombe, en las reuniones que florecen después de una fiesta en una esquina.
Canto en las casas de mis amigas, de mis amigos, canto cuando algo me golpeó y lo suelto en el aire convertido en un pájaro.
Y ese frenesí que me tiene curando con la voz, también se llueve en la escuela, empapando la jornada.

Ando con los niños cantando por los pasillos cada vez que vamos, cantando cuando pintan o dibujan, cuando tejen, cuando bailan la ronda.
Andamos por mi culpa con sobredosis de canto.

Ellos, como mi china, comparten mi humor chachachesco, ridículo, constante, de ver lo dramático y reírse, de ver lo ridículo y, al burlarse, evidenciarlo para reír juntos con ganas de nosotros mismos.

La mañana de ayer arrancó con el bálsamo del canto desde temprano. El saludo a la Tierra y al Sol, la canción de la semilla, el vals de la orquesta para aprender la tabla del 3, y cuando se armó la fila para ir rumbo a la clase y me planté capitán con la consigna de ir cantando hasta el salón, ví en sus caras ese gesto mío de "aflojá por favor con la cantata". Tentada de risa, les dí libertad para elegir qué cantar. Y en vez de todas las tiernas canciones de farolitos, soles y campanitas, arrancaron al unísono con la canción màs pedorra de Piñón Fijo y a mí la carcajada se me soltó como una bruja, y dando media vuelta, acatando el basta de melosidad que nos da náuseas, encabecé la marcha al trabajo cantando con ellos Chuchu uá.


domingo, 17 de junio de 2012

Ch' iwipacha

Ocho pasos atrás, uno adelante, dos a la izquierda, recalculando.
Una frenada, una pausa, un cruce, una clase magistral, un sacrificio, una risa de mí, una risa con ellos, una risa con él, un desencuentro y un encuentro otra vez, tibiecito, cotidiano, como pan de cada día, en algún rincón de la diaria jornada, por un solo camino, de una sola manera, con la paciencia que florece de disfrutar la tarea.

Averiguando quién soy mientras sé que llegará la primavera.


domingo, 10 de junio de 2012

En otras vidas fui sirena, soldado templario, alguna Juana, monja de clausura, caballero leal, reina madre, bruja solitaria, mujer sacrificada, hombre sabio.
O tal vez fui todas esas vidas en esta.
Alguna vez tuviste una época en la que varias de tus pesadillas de la vida se iban concretando violentamente frente a tu nariz, de a una en fila? si querés, te cuento..

miércoles, 6 de junio de 2012

Yo voy con mi farolito II

Hoy andaba en bicicleta debajo del aguanieve casi llovizna.
La nariz me pinchaba de frío, las mejillas rojas de pedalear contra el viento, soplando humo como un dragón en pausa.
Adelante el cielo era un dibujo de nubes sobre nubes, blancos y grises, y cada tanto una esperanza celeste.
Pensé en el maestro Martín, en el sentido del humor que comparto con él, y así mirando el cielo, pensé en mi viejo.
¿Por qué no pudimos ser esos que se reían juntos, esos que hacían los mismos chistes, papá? le pregunto mientras imagino con él esas risas que tengo con el maestro.
Me pasó una nostalgia finita que me hizo llorar un poco más de lo que me estaba haciendo lagrimear el frío. La ola de calor esa que provocan la tristeza, o el dolor, esa que sube por la garganta y sale por los ojos de a gotas.


De pronto pienso en ese que ahora me ocupa el pensamiento haciéndome florecer verdades sobre mí misma, ese con el que me pongo a prueba todo el tiempo. Recuerdo una escena nuestra bizarra e hilarante en donde me mostró mi gen dramático asturiano y ese gusto morboso por el dolor, y me reí a carcajadas de mí misma.
Mi vida con el varón ha sido.. un quilombo importante.
Yo con el varón fuí un quilombo importante.
No quiero más. De esa versión de mí no quiero más.
Siento que voy manejando un Scania por Panamericana y quiero agarrar la salida, el atajo correcto para cambiar la historia de siempre, para siempre.
Nunca más enterrar los sueños y la alegría. Hacerla florecer en el encuentro.
Permitir que se de cada encuentro naturalmente como se da respirar. Ser yo siempre la misma yo en todas las que soy. Vivir en la serenidad de andar más que estar pensando por dónde ir.
Y mientras tanto, y a consecuencia, y por sobre todo, la vida, eso que yo puedo dejar en el mundo, lo aprendido.
Y todo lo que hago, hacerlo por amor.
Y todo lo que no hago, no hacerlo por amor.

Seguir creyendo en las revoluciones.
En eso ando.




domingo, 3 de junio de 2012

Tiempo de siembra

Tiempo de silencio. De ir rumbo al invierno a madurar lo vivido, el fuego de la próxima semilla.
Tiempo de siembra, de frío, de noches largas con fuegos, de largas noches oscuras.
Tiempo de plantar la semilla de lo que quiero ver crecer en primavera, de la que puedo ser.
Tiempo de batallas peleadas a brazo partido en el agitado mundo de mi corazón, de retiradas interrumpidas, de muertes que suspenden en el aire la vida toda en una burbuja de tiempo.
Tiempo de elegir la vida que decido, y decidir lo que elijo, sacando de la tierra los yuyos que no prosperarán y entorpecen el camino.
Tiempo de sembrar palabras verdaderas y limpiar de tonterías el aire que respiro.




domingo, 27 de mayo de 2012

Quedándote o yéndote







Y deberás plantar 
y ver así la flor nacer


















y deberás crear
si quieres ver a tu tierra en paz
el sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida


y deberás amar
amar, amar hasta morir
y deberás crecer
sabiendo reir y llorar

la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma


de ti saldrá la luz
tan sólo así serás feliz
y deberás luchar
si quieres descubrir la fe









la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma






este agua lleva en sí
la fuerza del fuego
la voz que responde por tí
por mí
 


y esto será siempre así
quedándote o yéndote

 y esto será siempre así
quedándote o yéndote


quedándote o yéndote.









domingo, 13 de mayo de 2012

La vida es en gerundio

Si, yo también espero.
Siento la incomodidad de los curiosos, la inquietud de los aún no satisfechos.
Espero.
Otros dirán que acecho.
Espero el momento de ese suceso que le dará el sentido a todo el camino andado.
Pero yo no soy Penélope detenida en el tiempo, incapaz de salir a ir el mundo por todas partes para esperar buscando, oliendo el aire, durmiendo bajo las estrellas, cantando con las sirenas en las noches profundas, mezclándose de olores con los otros olores de la Tierra.
Alguna vez estuve detenida en puertos equivocados, mirando el horizonte con la lana en las manos.
Comprendí que a nada que nos detenga en el tiempo vale la pena esperarlo.
Y en eso ando.

PD: (Pocha querida, cada vez que escucho tu voz y la promesa de volver a ser canciones y vino, tengo más ganas de seguir andando)



sábado, 28 de abril de 2012

Con la potencia de ser semilla, voy a esperar que llegue la primavera.