jueves, 26 de agosto de 2010

Así.


Hoy no estoy encendida. Más bien tengo un resplandecer sereno, como las brasas entregadas a arder en el descanso que le sigue al haber sido llama abrasadora.
Espero el viento. Espero el viento como otros esperan el agua.
Hoy no quiero tomarme el trabajo de encenderme. Ardo, crepito, aquí, parte del universo, pero no encuentro motivos para volverme llamarada.
No es tristeza sino más bien hastío. En este andar de novia con el mundo, me cansé de empujarlo.
No se lo dí todo todavía. Sigo siendo un volcán, una selva, un templo.
Pero hoy me cansé
de los oídos sordos
las manos cerradas
las bocas repletas de palabras necias
la importancia personal
la brusquedad
la tozudez
la estupidez
la soberbia de los insignificantes
la arrogancia generalizada
la desconfianza como norma
la doble cara
y de esta agotadora tarea de ser yo.

Y te lo digo mirándote derecho a los ojos, mundo pedorro: de ahora en más, si querés carnaval, vas a tener que laburar apretando este pomo.

Listo.

lunes, 23 de agosto de 2010

Reverberaciones



En las tardes tempranitas de mis seis o siete años recorría las casas mientras todo, todo el mundo, en el verano de enero de las tierras del norte del conurbano, dormía la siesta. En mi calle que era calle sin salida (ahá..), todas las puertas vecinas estaban abiertas. Éramos los hijos de todos, los nietos de todos, entrábamos con hambre a todas las cocinas y los panes con manteca y dulce de leche nos decoraban las caras sentados en el cordón de cualquier vereda.

Cuando las dos de la tarde soporizaban el mundo, el movimiento literalmente desaparecía, los negocios cerraban, las cocinas estaban limpias y las noches prometían ser bellamente largas. La vida se rendía a la frescura de unas sábanas para entregarse al ritual de la siesta con tanta confianza que entonces el aire entraba por las puertas abiertas.

Pero yo jamás dormía.

Todo era silencio de voces y sonido de pájaros y vientos tibios agitando las copas pesadas de los paraísos en las veredas. Yo miraba al pasar de la calle a la cocina (o viceversa) los dormires de mis abuelos en el cuarto en semipenumbra, lo blanco de las sábanas y esas basuritas que flotan en el aire cuando el sol cruza las ventanas abiertas.

Todo dormía. Yo vagaba por la casa. O miraba hormigas. O buscaba gente en los balcones lejanos que estuviera en alguna situación como la mía.

En estos últimos tiempos siento sobre el mundo y mi cuerpo una soledad tan infinita como la de aquéllos días..


miércoles, 18 de agosto de 2010

Presagio de primavera


Septiembre se revela
en la verdad de los sonidos matinales que ya cambian.
Ahora son de gorriones que se llaman
se anuncian.

Despiertan las semillas
bajo la tierra todavía fría
con la fuerza suficiente como para abrirse camino hacia el sol que las reclama.

A veces siento que también yo despierto.

Y no me animo con él al silencio.
Hay cosas que en el silencio se vuelven inevitables,
se dejan llevar como ríos,
sólo a veces,
sólo con quiénes.

Miro y es una manada
y de todos ellos sé que será solamente uno
pero podría ser cualquiera.

Y también podría ser ninguno.

Él siempre está al borde de que lo asesine.
Él saca lo peor de mí.
Él no está disponible.

Y el silencio, las pocas veces que ocurre, es un atardecer sentados en el colectivo cuando septiembre empieza a ser octubre y los naranjos.

lunes, 16 de agosto de 2010

Para el bolsillo del caballero


Continuando con mi tesis sobre cómo dar por tierra con cualquier vestigio de coraje que impulse a un muchacho a invitarme un café, me despacho a gusto enunciando, una vez más, desde este humilde espacio mío, lo que se me viene en gana (o se me canta en el orto, como más le guste, sea libre) porque es mío.

Que la mierda sea habitual no significa que esté bien.
De la misma manera (siguiendo con la línea derechita del pensamiento mismo) que todo el mundo ejerza una conducta similar en algunos aspecos no no significa que eso mismo sea lo que HAY que hacer.

No lograrán convencerme, a fuerza de banalizarlas, de la intrascendencia de las cosas trascendentes.

Compartir el cuerpo con alguien más tiene que ser, a mi entender, una experiencia diferente al onanismo. Sin conexión, muchacho/a (s), no es posible el erotismo.
Hay cosas que no deben dejar de ser un arte para pasar a ser un mero deporte. Porque cuando todo se banaliza, nada satisface. Ahí es donde el agujero negro se vuelve inllenable.
El sexo no es una necesidad fisiológica, no me rompan las pelotas. Los seres humanos pueden mover fibras más finas que las puramente químicas del reino animal.
No estoy hablando de romanticismo barato, sino de encontrarse unas con otros (o la variedad que le guste citar).

Entonces, digo yo recordando tu cara de banana mientras me sugerías que me trepara a tu somier:
¿Qué loca convicción te hace suponer que siendo todo lo jodido, irónico, desconsiderado, desagradecido y ácido que se puede ser, tenés la mínima posibilidad de despertar en mí algún tipo de deseo?
¿qué me viste, cara de grupi, boludo?
No hay nada más descalentante que un tipo que no mira otra cosa que su ombligo, no logra recordar el nombre de ninguna chica y no sabe compartir un silencio. Ningún talento compensa un corazón helado.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Milagros


Ella venía caminando por el patio, con su metro y apenas algo, con ese cómico bamboleo de diva pequeña, golpeando una contra la otra las dos fuentes de redondo metal en las que su papá nos convidó hoy la merienda.

(Es la más caprichosa de todas las diminutas leidis de mi clase, puede convertirse en un minuto en la pesadilla de todo maestro, la que deambula por el salón de clases provocadoramente para empezar una carrera que le quita a cualquiera todo vestigio de autoridad. Y en sus ojos reluce una dulzura infinita, un alma de reina madre compasiva, y te suelta en la cara verdades como bifes, y te deja noqueada pensando la vida..)

Ella venía caminando y yo la miraba venir como todos en la puerta de la escuela, agolpados intercambiando saludos y noticias de la jornada de clases. El ruido de las asaderas golpeándose resonaba claro en el barullo festivo de la salida y la atención de todos se sentía levemente reclamada.

(Los chicos habían preguntado por Iván. Finalmente llegaron a la conclusión de que algo en él era diferente. No es sencillo explicar el autismo cuando yo misma no tengo totalmente claro de qué se trata. Entonces, en el afán de darles una imágen para comprender, les dije que Iván todavía no había encontrado el camino para encontrarnos. Caras de comprender perfectamente, tasa-tasa, y a la mañana siguiente, mientras preparo la merienda, ella viene y dice lo más fresca - Yo creo que para que Iván pueda encontrar el camino para encontrarnos somos nosotros los que vamos a tener que entrar en su mundo y encontrarlo a él-, y se queda mirándome como si yo pudiera volver los ojos a mis órbitas y darle una respuesta.)

Ella venía caminando y haciendo sonar fuente contra fuente y cuando estuvo en el medio del tumulto de la salida, en lugar de cantar el payaso plin plin o decir "paso a la reina" soltó:

Escuchad, escuchad el resonar de la conciencia

y nos dejó pasmados.

lunes, 9 de agosto de 2010

Reflexiónlogía




"Yo lo que quiero es encontrar un dinosaurio, un meteorito, una cueva que sea la más grande de la Tierra" (Ricardo Iorio, Rolling Stone)


Yo lo que quiero es cantar todas las canciones, explicar el mundo, probar todas las frutas, encontrar un lugar en donde la vista sea siempre la que me hace latir el alma como un río, proyectar mi sombra sobre esta tierra con la cara al sol y el corazón gustoso, hacer un descubrimiento, comprobar una hipótesis, aprender algo nuevo, encontrar un continente, cantar con dosmil personas una misma canción, conocer gente viva, escribir un libro gordo, esperar a la muerte andando a caballo, explorar los días de septiembre en bicicleta, conquistar calles desconocidas y puentes olvidados, pasar corriendo o mejor volando, elegir cada vez, celebrar los encuentros, andar los caminos que tengan corazón.

Nunca más sentir que estoy esperando.

lunes, 2 de agosto de 2010

Volutas




Con alguna gente, las cosas son fáciles como agua, cómodas, gustosas.
Con otra es un eterno partido de ajedrez.
Hay gente sosa que te hace bostezar y perder la atención detrás de cualquier otra cosa que no sea su diatriba sobre el monotributo o algo así.
Hay gente que te provoca ser vos misma en tu versión hardcore, que tanto puede ser para el lado criminal como para el apasionado.
Hay otra que gira en falso y se cae siempre en el mismo lugar.
Hay gente inolvidable.
Hay gente imperdonable.
Nadie es imprescindible.

domingo, 1 de agosto de 2010

Sábado en el living








Tenemos ganas de ganarle al invierno permanente del carácter y templar las cuerdas del corazón. Abrimos la puerta que da al patio con parrilla para salir a jugar. Con un buen fuego, muchas manos y algunas botellas de tinto de corazón añejo, sale esto y se desparrama por una noche fría de julio, la última.
¿Se puede pedir algo más? (Si.. un vestido y un amor)

Click y nada más que ponerle orejas.


Fogo e paixáo by chicapasacontambor


Mundo entero sambado by chicapasacontambor

jueves, 22 de julio de 2010

Che..

¿Cómo se hace para decirle a alguien "no es hora ya de que te internes de una buena vez y dejes de meterte esa mierda por la nariz que saca una parte tuya tan asesinable? Cuánta gente en coma, cuánta gente muerta, cuánto tiempo más de esa vida sosa en donde no se le siente sabor a nada? A mí me importa lo que estás haciendo con tu vida. A mí me importa que no te conviertas en un hijo de puta. A mí me importa que no explotes un día marcando los azulejos con tus tripas.
Solo no podés. Entonces entregate.
Si te vas a morir, morite con gloria. Así no."

Por favor, ¿cómo se hace?

Uno ida y vuelta, por favor.



Mi miedo de siempre, desde que recuerdo, era que un día me internaran en un manicomio a la rastra mientras yo gritaba que no estaba loca pero sin estar demasiado segura de nada.

La locura me intriga. Creo que hay un fondo de extrema libertad en ella que al final te deja solo y preso. O no.

Por alguna razón que tendrá que ver con esto, siempre, absolutamente siempre, se me pegan los locos. En la calle, en el subte, en las esquinas, en los bondis, en los paseos, en los restorans (si, si, no dije bares. Ya me estoy volviendo Teté Coustarot..)

Ayer, lindo lindísimo día, voy a lo de Andre, a su lago de mariposas allá cerca del río, tarde de violín y de tablas y cosas de Esteban que llegaron de India, matear al solcito, hablar de la vida y los vericuetos para templar el alma mientras noto a las carcajadas que la antroposofía me está invadiendo la sangre y que el día en que diga que no a un fernet estaré definitivamente al horno y tomada por completo. Emprendo la vuelta, emponchada de lana, con esta pollera larguísima que es lo que se me dió usar ahora (muto. No logro dejar de mutar..), con el pandeiro cascabeleando dentro de mi bolso y los udus que Andre hizo para mis niños, uno en bolsa, otro a upa, dispuesta a enchufarme a la música y mirar las casitas por la ventana del tren de la costa.

Primer embole: el tren viene considerablemente lleno. No puedo elegir la ventana con total libertad.

Embole dos: No puedo caminar mucho con las manos tan ocupadas, así que me siento en el el primer lugar que diviso vacío. Frente a mí viaja sentado un hombre.

A los cinco minutos estoy en una película de los hermanos Wachowski.

Arturo dice que se curó en el Vieytes, que los del Borda lo atienden ahora pero no saben nada, los del Vieytes sí, esos lo curaron en cinco minutos cuando lo llevó su mamá. Que tiene una novia brasilera allá en la isla. Que le dieron una pastilla en el Gancia cuando era chico, esos gronchos hijos de puta que iban a bailar a Nino y que eso fue lo que lo descontroló. (Cada vez que la nombra, aclara que su mamá se murió hace dos años y baja la cabeza como un niño triste). Me muestra dos papeles plastificados con sellos del gobierno y escuditos argentinos que son los que usa para viajar gratis por todas partes. Hasta un avión si quiere se puede tomar, dice. Tomá piba, ¿cuál querés? le dice a la guarda que se hace olímpicamente la boluda y le sonríe mientras con la manito le hace el gesto de "no hace falta, todo bien" y hace mutis por el foro sin ni siquiera mirarme una vez. Tengo el cuerpo listo para el minuto de levantarme sonriendo y cambiar de asiento. Me cruzan como un disparo todos los miedos (que se raye, que me sacuda un bife, que me escupa, que me haga una toma de karate y me liquide) y ahí me paralizo. Me pienso loca. Me da un frío sentir que lo que está dentro de la cabeza no puede salir porque lo invade el caos y no logran las palabras ponerse en fila. La puta, qué soledad viceral. Y contra toda la tranquilidad de mi señora madre, emprendo con Arturo la más loca conversación. No hago que converso. Converso con Arturo como loca. Y sacamos conjeturas sobre la pastillita que lo enloqueció, y le digo que la isla que yo conozco se llama Martín García, que no hay que pensar en lo que pasó para atrás, le pregunto si conoce a los de La Colifata, me cuenta que se dio cuenta de que estaba loco porque después de tomarse el Gancia se fue a su casa a plancharse el pelo.

La gente baja la voz y de pronto carcajea nerviosa y vuelven a bajar la voz, porque nosotros conversamos en voz alta.

Nos bajamos juntos en Maipú, caminamos hasta el puente y le dije:

- Yo me quedo acá.
- Bueno, muchas gracias, la verdad es que la pasé muy bien, señorita.
- Y yo también (le digo con total honestidad y sonriendo)

Y tranquilamente nos saludamos con un beso cordial en la mejilla y emprendemos de nuevo caminos distintos.



domingo, 18 de julio de 2010

Entendimiento



Podía tocarse en el aire lo que flotaba cada vez que coincidían en una habitación porque era como una suelta de globos, una carrera de barriletes, una kermés.

A veces era tierno, era de tirarse miguitas en la mesa, de jugar con arena en el patio, de serena certeza de lo sabido.

A veces era fuego, como imanes en los poros de sus manos que la abrazaban en la penumbra de un amanecer en la cocina apretándole la respiración y el deseo.

A veces eran paltas y libros de conocimientos ancestrales e iniciáticos.

Pero ahora ella no dejaba de ser ella, la que fue mil veces antes de olvidarlo. No quería esta vez que se le escapara el detalle de no buscar el destino de sombra a sus espaldas sino el de estrella que alumbra su amor de perro.

Y ahí andan, al borde de la cornisa.

viernes, 16 de julio de 2010

Pequeño corazón, y brilla como el sol, y canta como el mar..

Hoy, viernes, último día de clases. Todos fueron llegando alegres esta semana, soltando su pequeña felicidad de vacaciones. Como la merienda no llegó, decido mimarlos cumpliendo sus ruegos merenderiles y con la complicidad de las preceptoras transgredo la salud alimenticia y les preparo pan negro con manteca y dulce de leche. Ni bien se enteran la mañana es una fiesta. Todo lo hacemos cantando, untamos panes, tejemos atrapasueños, juegan tirados en la alfombra, y ya en el colmo de la felicidad me ruegan hacer un "pingui" (me los morfaría a besos cuando luchan para pronunciar pic nic) cerquita de la ventana. Y por supuesto, en una muestra total de debilidad, les digo que sí y allá vamos, como los gitanos, entre sus telas de colores.

Los platos con los panes, las tazas y el té de yuyitos, yo que ando pendiente de Iván que viene y se me escapa en su deambular y los escucho que discuten algo entre ellos allá en la otra punta, todos alrededor de uno de los platos. Siempre andan al acecho de la rebanada más suculenta, y suelen tener largos intercambios de reclamos de soberanía varios para ver quién logra quedarse con el botín. Cuando ya estoy empezando a alistarme por si hay que intervenir, con la atención repartida entre el deambulador y lo que sucede, noto que la discusión termina. Entonces uno me llama:

- Maestra, tomá.

Estira la manito sosteniendo un pan lleno de dulce de leche.

Yo:- Pero ese tiene mucho dulce..
Nico: Si.
Yo: (algo confundida) Pero..¿no les gusta el dulce de leche?
Nico: Si. Esta es la que más dulce tiene, todos la queremos.
Yo: (atónita)..¿y me la dan a mí?
Nico: Si. Como todos la queremos, te la damos a vos.

Y yo caí muerta de amor a todos sus pequeños piés.




miércoles, 30 de junio de 2010

Rumiando gripalmente

Otra vez estoy cambiando. Y siguiendo la ley de la naturaleza, cambio en junio para florecer en septiembre una y otra vez.

Pienso: todos estamos convencidos de que nosotros somos los buenos, la razón es nuestra y lo que hacemos es lo que todos deberían hacer. Todos. Hitler también.

Alguien dijo tenemos dos oídos y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos. No se confunda el verdadero sentido de escuchar con el mero percibir la vibración del sonido en el aire. Escuchar es sentarse y abrirse de manera tal que uno queda expuesto a cambiar de opinión.

Lo demás es pantomima.

(sigan tranquilos en lo que estaban, ya me iba..)



lunes, 14 de junio de 2010

Con el crudo en las bodegas...


Si algo tengo aprendido a fuerza de práctica es que saber cuándo partir es tan importante como dar el primer paso. El humano se agarra a las situaciones y las cosas frenando los procesos, deteniendo las ruedas, perturbando el ciclo de nacer y morir que todo sobre esta tierra lleva en su impronta.
Asi como una debe saber cuándo abandonar a Roberto antes de que el daño que se hagan mutuamente se vuelva irreparable, así fue lo mío con los Rolling Jipis a la luz de los acontecimientos que marcaban que entendíamos las cosas con ojos distintos.
Quizás se conviertan en los nuevos Cadillacs o algo así, quizás el disco reviente en las radios y obtengan el polvo de estrellas que persiguen. La verdad es que en el minuto a minuto yo no pude seguir sintiendo las mariposas en el estómago que necesito para saber que lo que estoy haciendo lo estoy haciendo con el corazón.
Y así, en un pase de magia sin rituales, levé anclas para encontrar tierras más sabrosas para mí a la hora de soltar lo que vibran mis cuerdas.



sábado, 12 de junio de 2010

Libertad, libertad, libertad

Leo en Yahoo una nota (siempre leo todas las pelotudeces de los links. Es un vicio, como rascarse la cera de las orejas o meterse el dedo en la nariz.) que habla del actor que interpreta a Gandalf, Sir Ian McKellen. Dice con respecto a su decisión de haber declarado que ama a otros hombres, "En ese entonces, mi agente me aconsejaba no salir del clóset. Muchos de mis amigos creían que era un acto valiente, pero para mí era simplemente inevitable."

Qué maravilla, pienso. En un acto total de libertad ser exactamente quien uno es, ir hacia la verdad como un disparo de bala, sin eufemismos ni derramamiento innecesario de palabras pensadas.

Derramarse siempre por la vida, respirar el instante y dejar que sea el corazón lo que salga por el cuerpo y la boca.

Decidir sin tener en cuenta los doscientos pesos que pagó por esa conferencia que le resulta un oprobio repleto de egos de elite donde no se siente cómoda ni un poquito así y no siente que pueda fluir con libertad cantando, e irse a la mierda y no volver a las dos jornadas que restan.

Optar solamente guiados por el sentir que nace del propio centro hasta que, alguna vez por fin, no ser uno mismo se nos vuelva imposible.


viernes, 4 de junio de 2010

...

Se oye.

Cuando el río corre, la sangre,

el aire entrando en los pulmones,

el silencio junto a las ventanas, el otoño,

venir el invierno como los cascos de un caballo,

la nieve cocinándose, cociéndose el amor,

su espíritu jovial y su don de elfo o de duende,

se oye cuando me mira.

Y yo no le bajo las pestañas.

lunes, 31 de mayo de 2010

Yo hago ravioles, ella hace ravioles

Es indispensable descostillarse un rato de risa diariamente.

"Minusválida mental" será difícil de superar.

Ich gen' mit meiner laterne


Se termina mayo y ahora si, derechito para adentro.

Junio me parece un señor con saco de pieles color gris y la piel curtida por el hielo. No me gusta topármelo, así que hiberno.

Ya saqué la maleza, de nuevo, en un paso por el mismo lugar en espiral, solté puteadas al viento, eché gente, mi tierra quedó más limpia que antes para la siembra.

Es tiempo de volverme semilla, tomar todo el amparo de la noche en el reposo, en el silencio.

Hay que ser fuerte para romper la cáscara, la tierra, y brotar una vez y otra vez.


("La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas, y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un ¡Aahhh!"

Jack Kerouac, En el camino, 1957)

sábado, 29 de mayo de 2010

Paisajes

Siempre que recorro la Paradela de coles me detengo en las fotos que Maríajesús pone como ventanas. Todo su escribir tiene ese olor a frío de la mañana con pasto, a agua que corre, a fuego y a pan.

Yo también quiero compartir los campos míos, en donde yo florezco, quiebro mi tierra y broto, salgo.





lunes, 24 de mayo de 2010

Ponele que soy feminista (si eso te tranquiliza..)


Sostener una forma de pensar no es fácil, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de la gente que habita este planeta se detiene poco a pensar como son las cosas y más bien va para donde va el alud que arrastra todo vestigio de libertad en su masa. Es tranquilizador descalificar al que dice metiéndolo inmediatamente en la cajita de "uh, una feminista", "uh, una frustrada", "uh, un zurdito", "uh, una hinchapelotas", y seguir.

Ando siempre caminando sobre una delgada línea y me pregunto una y otra vez si no debería ser yo menos belicosa, más tolerante y cálida, dulce y tintineante, y cada vez que me pongo ese traje, ME APRIETA. Y ahí me desbarranco por la boca y el cuerpo diciendo precisamente lo que estoy sintiendo.

Tengo una amiga jipi que se dice mujer y no escucho de su boca más que encubiertos juicios de desprecio teñidos de la mirada más machista y cuadrada, congraciándose siempre con la risotada burlona de los pares de huevos que presencian la escena, rebajando la opinión y el comportamiento de las mujeres presentes y no presentes, intuyo que con la secreta esperanza de que defenestrar a las mujeres le traerá pronto un hombre que le quite el mote de mujer sola.

Tuve una vez una amiga que, con tal de seguir formando parte de la manada (y soñando con enamorarlo alguna vez, sospecho) se hizo amiga del tipo que me cagó feo y al que dejé de dirigirle la palabra. Que a pesar de haber sufrido en su historia abusos contra su persona perpetrados por algún hombre de la manera más violenta, decidió tolerar el abuso sobre otra mujer, avalarlo perdonándolo y festejando ser reconocida como "más canchera y menos problemática" e invitada a compartir las fiestas en su hogar.

Conozco un puñado de tipos que creen que porque alguien tiene un par de tetas interesantes, un cerebro que funciona y pocas ganas de ser sumisa es una mujer de cascos ligeros. Y que los códigos sólo son válidos entre machos, así que cualquier cosa que no tenga los huevos colgando no merece ser tenida en cuenta a la hora de aplicarlos.

Yo no estoy dispuesta a ser de una manera distinta a la que soy para sentarme a ninguna mesa. Tengo esperanza y paciencia para esperar a la gente que, exiliada de una realidad viciada, llegue por fin a sentarse a la mía.

domingo, 23 de mayo de 2010

Llamadas Chilingas (claridad)



Hay lugares que son como una pareja, un hombre complicado y agotador que nos provoca un amor que pica.


La Chilinga y yo tenemos la sana costumbre de llevarnos hasta el límite de las trompadas y de nuevo al hueco de lo entrañable.


A la vez que mi camino por sus entrañas me lleva más y más a florecer, todo alrededor se vuelve ríspido y complicado. Como cuando uno va entrando en confianza con los padres de él (que te parecen divinos al principio y pedís adopción) y te muestran hilachitas a medida que pasan los tiempos. Y vos ves las tuyas. Andás incómoda y con ganas de pataleo porque somos todos tan distintos que el acuerdo nos merodea sin saber por dónde entrar.


Y de pronto él tiene ese gesto tan encantador y eso se siente conocido y fácil, y te pasás una tarde entera siendo amable con la gente y vendiendo choripán, laburando para una causa siempre desprolija y con aire de perdedora, en una de esos aquelarres paganos que son los eventos chilingos. Y todos los que se acuchillaron discutiendo hasta hace una semana, se vuelven a querer porque nada nos gusta más que estar todos juntos en un mismo lugar.


viernes, 21 de mayo de 2010

Yo quiero tener un millón de amigos

Hoy, por ejemplo, es un día en que el mundo me ha hinchado las pelotas con ganas. Hoy renunciaría a volver a cruzarme con cualquier forma humana adulta. Decido que me concentraré en buscar la felicidad por adentro de este barrio que soy yo, porque si no, no sabré qué es lo que estoy buscando afuera.
Quiero encontrar la mejor versión de mí (para volver a encontrar la primavera).





domingo, 16 de mayo de 2010

Amanece en la ruta



Andaba por la casa de La rosarina hermosa, bebiendo de su último post. Una mamá que, azorada, cuenta lo que pretende una maestra de su hijo de apenitas 8 años de estar parado en este planeta intentando descifrar cómo mierda funciona un mundo en donde todos desconfían de todos y lo que hacen nunca es lo que dicen y vicio versa.
¿Qué pasa con nosotros, raza humana, animal tan imperfecto que olvida su infancia aprendiendo un mundo tan injusto?

Simplemente un error de educación.

Aprendemos por imitación. Nuestra forma de mirar la vida la aprendimos en el jardín de infantes y luego en los tres primeros años de la escuela. Nunca entendimos lo que nos dijeron que teníamos que ser, pero mamamos que así como éramos de genuinos no funcionaba, había que cambiar para ser aceptado y algunos hasta nos engolosinamos con hacer monerías para ser aplaudidos de por vida.

Digo, después de pensarlo lo más fría y lógicamente que puedo: ¿de quién se supone que aprenderíamos a ser felices si la gente a la que imitábamos no lo fue?

De un tiempo a esta parte, a los niños se los observa a la distancia como bombas de nitroglicerina, como los potenciales humanos infelices como nosotros que son, buscando no tocarlos para no estropearlos más de lo que quedó estropeada y desorientada nuestra generación de padres que fuimos una vez niños.
¿Cómo puede una psicopedagoga con veinte títulos colgados del forro del orto no darse cuenta de que un niño que no es mirado con empatía, con amor, no es capaz de hacer ese aprendizaje?
Somos una generación de inseguros que necesitamos echar mano de alguna explicación científica que pueda cargar con nuestra incapacidad de asumir el error y reparar, y barremos debajo de la alfombra, incapaces de decidir, porque el miedo al error amenaza con hacernos una paralítica.
Y el problema es que vos podés caretearla con un jefe, una directora, la mujer que duerme al lado tuyo y no te provoca nada, el empleado de Edenor.
Pero con los niños no.
De niños tenemos fresca la capacidad de oler con todo el cuerpo lo que pasa en el mundo. Todo está por aprenderse y es veloz. Desde el inmenso trabajo de ponernos de pié y andar erguidos resumiendo en un año la historia de millones de años de evolución que demandó esa tarea.
Es urgente que el que ocupe el lugar de maestro vuelva a mirar el mundo descubriéndolo cada vez si pretende que los niños realmente lo descubran. La curiosidad no se puede fingir, ni la alegría ni la pasión y el amor con que se hace una tarea.
No se puede enseñar lo que no se es capaz de sentir.
Yo los miro trepar por los bancos con las telas de colores armando casitas, sirviendo guisitos de barro, cantando como les canto mientras lavo los platos de la merienda, buscando la verdad de no hacer de cuenta que estoy jugando, sino volver a jugar con toda el alma a que el mundo es ese mundo mejor que tengo ganas.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Hazme valerosa arcángel Micael..

Mi colegio nuevo está lleno de símbolos, rituales y señalizaciones que conspiran para que uno vaya a meterse bien adentro de uno. Hay momentos en que todo es tan franco y claro que raya lo que gran porcentaje de los mortales llaman locura (aunque cada vez me convenzo yo más de que la locura es lo otro)



Jamás se nombra a los niños como "el tarado de Gómez" o "el maleducado de Pérez", y personajes como ellos inundan los encuentros de maestros en donde se tejen soluciones siguiendo el hilo de la mirada de todos y uno por uno.



Entre todas las atracciones turísticas con las que me tiene embelesada este Disneylandia jipi, apareció la semana pasada la fiesta del valor.





Un tal arcángel Micael ha vencido, en la memoria de alguna historia, a un oscuro y ardiente dragón, y esto puede ser tan literal como metafórico. La fiesta que honra tal batalla (cual 25 de mayo jipi) es la que menciono aquí, y consiste en una mañana entera dedicada a superarse a sí mismo. Mucho antes del día en cuestión, los maestros imaginan las pruebas a superar teniendo en cuenta lo que van viendo dentro de los pequeños ojos de sus niños. Pero, siendo esta una pedagogía vivencial, cada maestro debe abrir dentro suyo lo que busca enseñar. Entonces, si se trata de vencer al dragón, hay que empezar a buscar por dónde está escondido adentro de una mismita, jodiéndonos la vida de qué sutil manera.



El dragón del abandono

El dragón de la ausencia

El dragón del miedo

El dragón de la ignorancia

El dragón del dolor

El dragón de que tu papá se fue un día de casa, encontró otra familia y se olvidó de volver a llamarte.

El dragón de que tu madre nunca esté porque no puede llevar adelante su vida y sus decisiones equivocadas y necesita llenar sus días de actividad para no mirar que tiene una vida que no le gusta ni un poco.

El dragón del miedo a fracasar, a que duela, a que te vean ridícula, a que se burlen de tu corazón, a que lastime y queme de nuevo, a no haber entendido nada, a tomar decisiones que cambien el rumbo ciento ochenta grados, a perder.

El dragón de la ignorancia de escudarse en falsos dogmas, de querer predecir el futuro, de banalizar al corazón, de no arriesgarse a que sea distinto, de creerse superior realmente.

El dragón del dolor no necesita ninguna explicación.

Silenciosamente, en eso anduve. Preguntándome en cada lugar donde estoy si ese camino tiene corazón, si lo estoy eligiendo para "salvarme" y escapar, si es mi deseo estar ahí o es lo que desean los demás, si es que digo que no amo porque creo que es condición para amar el ser correspondido y entonces escatimo algo que para recibir se debe dar a manos llenas y sin condición, si creo en lo que digo realmente con todas las células de este cuerpo, si creo en lo que quiero enseñar.



Al finalizar la fiesta, antes de la merienda de frutas, después de haber pasado la mañana ellos todos trepando sogas, subiendo árboles altos para hacer sonar campanas, haciendo equilibrio sobre vigas encima del barro, probando y oliendo con los ojos vendados, dejándose guiar sólo por sus oídos y habiendo superado el viaje en tirolesa, llega la prueba que le da sentido al día. Con la espada de madera que han tallado y construído con sus manos y las de sus padrinos (y las mías que pelaron veinte ramas de paraíso con un tramontina) deben atravesar un túnel totalmente oscuro armado con telas en el pasillo de segundo ciclo. A la salida los espera el papá de Vicky camuflado de anciano sabio y una escalofriante cueva de telas alumbrada por velas en el suelo donde se escucha el feroz ronroneo del dragón que han venido a vencer. Un dragón que no tiene cara, pero se siente doler y estremece con cada rugido. Y entonces, cada uno de los dieciocho enanos míos, abrazado por el sabio, levanto su mano a pesar del cagazo sosteniendo "la espada y la mirada" mientras yo, parada a sus espaldas, pensaba en todos los dragones que vencí, en los que aún me faltan, en los caminos con corazón, en los lugares donde ya no quiero estar, en el olvido sanador, en el amor en todas sus acepciones, el el miedo a que no me quieran.

Y una y otra vez, levanté también mi espada.



(Nota del autor: cualquier conexión entre tan psicosomático episodio de batallar contra los dragones y esta tos llena de mocos verdes que me tiene escupiendo pulmones por la casa y en cama el día de hoy, es pura coincidencia...)

sábado, 8 de mayo de 2010

as a dog uid chú téils



Hoy tuve un día tan pero tan feliz, que corté la conversación telefónica y pensé ojo, eh...? mirá que me puedo enamorar de otro y te perdés el viaje...

(un sentido homenaje al ser mujer naranja)

viernes, 7 de mayo de 2010

Disertación



"Dejá, es que vos estás llenita de candombe por adentro" me dijo Tin mientras me sacaba de las manos el pandeiro con el que intentaba yo sonar brasuca, fracasando una y otra vez.
Una puede agarrar una maraca y sacarle un sonido, pero encontrar el sonido propio es como enamorarse.
Yo estoy llenita de candombe.
Entiendo la conversación que mantienen sus tres tambores, lo que se cuentan, cómo se llaman para subir, de qué está hecho su corazón.
No se luce el candombe en rebuscadas destrezas individuales, sino en el sabroso instante en que cuarenta, quince o tres personas de pronto se vuelven una que parece ir como cacareando chicalacúm calacachi calacachi calaca chicalacúm.
Esa sabrosura se logra a fuerza de fogatas de templada, mates de clases diversas, a veces vinos y noches de luna. Esa sabrosura es la que hace que la cadera se mueva sola como entendiendo el latido, desatando el gen negro en la memoria celular.



Yo lo supe bailar el mismísimo día en que lo escuché por primera vez y entendí que me lo había bebido en la yerba, en el vaivén de las hamacas de mi infancia, en el sonido de las calles de esta ciudad que (vanidosa y altiva) no se sabe humedecida por un río que es de plata.
Lo cabalgo desde la primera noche que mi mano sacudió el cuero de un parche. Música que es oración de conventillo, de comadres, de tristeza negra en un barco en altamar. El fuego de la templada enciende siempre en el alma un heredado deseo salvaje de libertad y no hay noches de amor más bellas que las que florecen después de una candombeada.


El candombe pertenece a esas músicas que te pueden de un disparo, como el blues, el tango, el jazz, el pagode. O te matan o no las entenderás jamás.





lunes, 3 de mayo de 2010

(un pensamiento interesante)




Hay momentos en que me fascina su difícil juego de idas y venidas. Hay otros en que me parece un auténtico pelotudo que no logró trasmutar su edipo y se le convirtió en histeria.

Ésa soy yo.

domingo, 2 de mayo de 2010

(fuego)




ay, deseo
de abrir alguna puerta para entrar al juego
ay, antojo
de ser el que no te deja pegar los ojos
esperanza
de ser el fuego que en tu corazón avanza
ay, mis ganas
de irme a navegar tu piel hasta mañana

ya veré
se verá
mientras no pare el rio se intentará

ay, mi sueño
de entrarte y habitar tu rincón mas pequeño
ay, anhelo
de ser el que te suba hasta tocar el cielo
ay, tristeza
si vas borrándome y quitándome certeza
alegría
de ponerte a flotar hasta que venga el día

ya veré
se verá
mientras no pare el rio se intentará

ay, deseo
que me muestra la forma de lo que no veo
ay, antojo
de sacar algo vivo entre mis despojos
esperanza
de poder arribar donde mi vista alcanza
ay, mis ganas
tan ávidas de estrellas cuanto más lejanas

como vine me iré
nada me traje y nada me llevaré

ay, mi sueño
que pronto se haga humo que no es más que un leño
ay, anhelo
de tirar de la cuerda que desata el vuelo
ay, tristeza
de que no vayan juntas verdad y belleza
alegría
de ver que de la nada sube una poesía

como vine me iré
nada me traje y nada me llevaré

(bufanda)







Es maravillosa la sensación de, a pesar del miedo a fallar, a malinterpretar, a que todo cambie, a que toda la compostura y el equilibrio se vayan a la mierda, a que duela, a que no sea verdad, a que sí lo sea, finalmente saltar y zambullirse en unos besos robados a una noche de otoño en el Abasto.