La meditaciòn de las doce noches es un ciclo que no termina. Cada mes del año vuelve a encerrar nuevamente la pregunta correspondiente a su dia, todos los dìas del año son el campo de trabajo para la observaciòn de la propia conducta y la del mundo entorno.
La ùltima noche llega para ofrecer a lo divino lo poco o mucho que en este trabajo he logrado, que se irà sumando en el tiempo al esfuerzo por comprender la realidad a la luz de la ciencia antroposòfica, que amplia y complementa la ciencia materialista.
El ser humano nace egoìsta, manipulador y perverso, ese es su estadìo infantil segùn Freud (y Maquiavelo). Le lleva toda la vida convertirse en HUMANO.
Trascender la infancia serìa madurar estos aspectos y volverlos socialmente sanos, pero sin perder la individualidad y la particularidad. Madurar es un trabajo que implica voluntad, a veces dolor, incomodidad, tiempo.
Pero sobre todo, el punto de partida es hacerme cargo de que soy un producto de mi cultura, no soy un ser humano logrado.
Dejar de hacerse el bobo repartiendo leves disculpas socialmente correctas y empezar a revisarse en los actos, hacerse cargo de los mocos y las trastadas y aprender a repararlas. Aprender a cuidar, aprender còmo necesito ser cuidado, para poder establecer vìnculos de reciprocidad y provecho, comunidades sanas que puedan sostener acuerdos en el tiempo.
Estar en el mundo no significa estar en cualquier construcciòn. Hay mil mundos posibles dentro de la misma realidad, los vìnculos los sostienen. Y los vìnculos se sostienen con honestidad, verdad y mucho trabajo de educaciòn mìa y del otro.
Los vìnculos se sostienen en acuerdos mutuos, pero no siempre esos acuerdos son explìcitos.
Siempre "esperamos" que el otro se comporte de una forma y damos por sentado que comprende nuestro comportamiento.
En el ùltimo año cortè vìnculos con conciencia y decisiòn. No me arrepiento. Los mundos que recorro son nuevos, y la reciprocidad empieza a ser importante para elegirlos o no.
Sin reciprocidad, el vìnculo cae en cierto vampirismo. El discurso progre de "salvarnos todos juntos" a veces esconde la falta de voluntad de observarse y cambiar, y la parasitaria costumbre de aprovecharse de los otros.
Lo sè porque de ahi vengo escapando, del modelo psicològico y vacìo con el que me enseñaron a "construir comunidad".
De los que miran para otro lado cuando ya no les servìs como fuente de lo que sea, huyen del compromiso de sostenerte y cuidarte, solo aparecen cuando estàs en forma para volver a consumirte, benficiarse de algo que te costò muchìsimo trabajo conquistar, construir.
De los que te violentan y se horrorizan cuando gritàs.
De los que te demandan y desaparecen cuando ya no das.
De los que toman, pero nunca dan.
De los que vienen a contarte pero jamàs te preguntan.
De los que te usan de escudo mientras huyen pidièndote perdòn por no poder hacer màs.
No vine a este mundo a resultar agradable para los demàs, vine a encontrarme a mì para poder encontrar a los que van conmigo.
Noches Santas - Página Jimdo de antroposofiahoy
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