Hace unos días me encontré con esta nota en un periódico virtual de acá, de Argentina.
No me tomé la molestia de entrar a leer la larga disertación de opiniones de los especialistas, tengo sobredosis de teóricos explicando cómo hacer las cosas, sentados en las comodidades de sus vidas que les permiten el tiempo libre que pierden en la total inacción. El prestigio del discurso les resuta mucho más interesante que salir al mundo a ver si logran resolver de verdad algo.
La figura del educador es depositaria de las contradicciones sociales más ridículas.
Hay una aura mistica alrededor de su figura, como si el solo hecho de estar dentro de la institución "escuela" (también sacralizada) le otorgara unos superpoderes humanos de sabiduría, virtud y coraje. Pero hay un salario que le demuestra lo que realmente pensamos del rol y de las personas que lo ejercen, miseria sobre miseria.
Es bastante claro ya que estas generaciones de mamis y papis están totalmente perdidos en el cómo ejercer la función de crianza, a la vista están los desastrosos resultados sociales de las generaciones jóvenes (que andan matando a mansalva, abandonados a su suerte, incapaces de sobrellevar vinculos sociales sanos, traumados por su propia crianza y educación sin rumbo claro).
¿Qué les hace pensar a los teóricos que los adultos que ejercen la función educativa están mejor preparados que los adultos que ejercen la función parental, si todos son producto de la misma educación cultural de su generación?
¿De donde viene ese pensamiento infantil que los adultos sostienen, cuando le otorgan a la figura docente esa palabrita de mierda, la "vocación", como si todas las personas que eligen cualquier trabajo la tuvieran?
La gente elige sus carreras (generalmente) en base a proyecciones laborales, y eso involucra salarios, horarios, tareas, y la relación más o menos equilibrada entre estos aspectos.
En este país, la elección de la tarea docence siempre tuvo mas que ver con la facilidad de la carrera en si, la cantidad de empleo seguro disponible y la posibilidad de sectores medios bajos a una especie de "ascenso social". Una carrera gratuita, corta, y con una forma de cursada muy similar a la experiencia educativa propia (diaria y contenida, casi infantilizada).
En lugar de madurar, de formarse en el rol parental que les toca a los que han decidido traer hijos al mundo, los padres prefieren delegar la formación de sus hijos en gente que a veces no está ni minimamente capacitada para interactuar con los niños sin provocar severos daños en las capacidades de aprendizaje y en las fundamentales capacidades sociales.
Nada, eso.
Que me tiene harta esta sociedad de discursos progresistas totalmente vacíos de realidad.
Sigan en lo que estaban nomás, yo me voy a llorar un rato y después sigo fingiendo demencia junto al mundo.
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