Yo leìa a Steiner con avidez, como leìa todo lo relacionado con la educaciòn humana.
Por mi propia biografìa, sentìa mucha claridad al pensar en lo que la educaciòn formal, institucionalizada y sistematizada habìa hecho con las particularidades de mi persona y las de otros casos cercanos. Nos habìan pegado, recortado y adiestrado hasta que lograron (o no) ver en nosotros lo que habìan proyectado que debìamos ser para "encajar". Nos rompieron.Yo lo leìa (y lo sigo leyendo en el intento de comprender sus ideas a la luz de mi tiempo) porque iba entendiendo que la educaciòn humana estaba haciendo estragos en lo genuinamente humano.
Me fascinè cuando comprendì lo delicado de la tarea de meter en el alma humana el contenido del conocimiento històrico de la cultura que lo humano habìa logrado construir en el tiempo.
Y me sigo espantando de ver con tanta claridad los resultados de una educaciòn sin alma.
A esta humanidad le metieron de manera tan frìa los contenidos culturales en el alma que la volvieron mecànica, insensible, helada.
La inteligencia hacer rato que es artificial.
Sin amor por la matemàtica no puede haber respeto por ninguna ley.
Sin amor a la palabra no puede haber ninguna comunicaciòn posible.
Sin amor por la historia no hay memoria.
Escondida en el mundo, siento que cada vez que decido, apenas estoy sembrando las semillas de la madera que quizàs sirva para construir de nuevo alguna llama en lo futuro.
No importa.
Siembro por amor al intento.

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