- ..y vivo con mi china.
- ¿Las dos solas?
- No, con la gata también.
- ¿y novio? ¿tenés novio?
- (se me contractura el cuello, se me tuerce la boca como en una embolia, se me van los ojos para arriba, uffff, ahí viene de nuevo..) No.
- (...) ¿y por qué no tenés novio?
A ver, acá es donde intento explicar sin éxito que eso que todos llaman pareja me parece una porquería, que yo misma lo intenté como cuatro o cinco veces, que de golpe me encontraba tan cambiada, tan distinta de mí que no podía reconocerme, que terminaba siempre sentada en el cordón de la vereda preguntándome qué era lo que hacíamos mal para que, indefectiblemente, en un plazo de alrededor de cuatro años, todo se fuera al mismísimo carajo.
Que me niego a creer que el amor tiene que ver con ese sentido de la propiedad que hace que uno llame como un boludo todas las putas noches al otro para tener un parte aproximado de lo que se ha hecho en el día, que se de por sentada la compañía aún cuando vamos al cumpleaños del primo Rodolfo al que le importamos un comino y quien a su vez nos importa un comino a nosotros, pero vamos juntos, porque somos dos de ahora en adelante y para todo. Pero que nada tiene que ver mi idea de libertad con la práctica del garche permanente e indiscriminado con cuanta persona se encuentre en la periferia, porque para mi el amor SI es compromiso. Y eso poco tiene que ver con un anillito de plata, pero mucho, muchísimo, con vivir escuchando y dejando galopar al corazón.
Que estoy podrida de la gente que escatima sus sentimientos y vive protegiéndose del otro, creando distancias insalvables con el tiempo que van apagando el deseo en todas sus formas.
Que no concibo que quien esté a mi lado no sea mi mejor amigo.
Que pienso que la tradición, la forma aprendida de estar en pareja, deja de lado el ser compañeros, porque por lo general se elige desde un sentimiento romántico y no desde el conocimiento fresco del otro, se da el acercamiento desde una pose y no desde el simple hecho de "esto soy yo, acá, puteando en cuatro idiomas porque tal cosa no me gusta y escuchando a Cristian Castro porque Están lloviendo estrellas me hace dar ganas de bailar dando vueltas y me chupa un huevo que al resto le parezca una grasada, es lo que hay, el paquete viene así, tómalo o véte al cuerno". Que lo que yo quiero tiene más que ver con eso, con ser compañeros, y por sobre todas las cosas, que sea la persona con la que más me puedo morir de risa en este mundo o gozar del silencio compartido. Porque si es por una cuestión de no estar sola, tranquilamente me compro un perro y la resuelvo.
Pero por lo general, harta de gastar saliva y pólvora en chimangos, y de ir viendo mientras hablo cómo la gente ladea la cabeza con pena mientras me mira y deja de escucharme en la quinta oración, contesto directamente:
-..es que soy una mina jodida.
Y todos los gansos contentos.
