jueves, 30 de octubre de 2008
Estoy por demás verborrágica. Sépan disculpar. Es la onda encantada de la estrella amarilla..
Pieza faltante
Él no tenía sentido del humor.
Yo debería haberlo notado cuando no se rió de aquél chiste sobre el lavarropas, pero lo dejé pasar.
Me salió caro.
Hay cosas que uno perdona en el otro que no debería justificar. Generalmente ésos pequeños detalles son los que crecen como tumores en la relación. Y la echan a perder.
Yo creía que no había vida sin él. Y fue con él cuando no hubo vida. Casi me dejó vacía.
Y ahora que de nuevo, de a poco, otra vez me llené de todo y de más, lo que no le perdono es que no logro encontrar la confianza por ningún lado.
Será que éso es lo único que alguien me tiene que devolver..
Perfume

miércoles, 29 de octubre de 2008
Me fui de casa a tocar rocanrol..(parte cinco)
martes, 28 de octubre de 2008
Leer con atención antes de comprar
miércoles, 22 de octubre de 2008
Anochecer de un día agitado
Hoy tengo muchas cosas en la cabeza y nadie con quién charlar. Mejor así. Domino mejor ésta forma de conversar, menos impetuosa que tenerme enfrente sin parar un minuto de mover las manos y revolear los ojos mientras hablo.
Estoy pensando desde hace un rato en alguien a quien quiero ver pero no voy a hacerlo. Y pienso que no voy a hacerlo porque aprendí desde mi propio deseo que no se desea lo que se tiene. Se desea lo que no. Empiezo a comprender esta pequeñamente morbosa relación de los seres humanos y el dolor. Eso que pica.
Pienso que alguna vez esa relación con el dolor tiene que terminar. Y dar lugar al increíble placer de decir exactamente lo que se siente, ése segundo en que la boca y el corazón se conectan y uno dice nada más que la verdad. El instante mágico en el que el suicida, sorpresivamente, remonta vuelo.
Pero a la gente no hay que matarla de un síncope. Entonces, juego.
Pero el ancho de espadas lo tengo yo.
martes, 21 de octubre de 2008
Me fui de casa a tocar rocanrol (parte cuatro)
No hay nada que me guste tanto como empaparme en una lluvia de día de calor. Me subí a la bici y me fui por Florida hasta la estación.
El galpón era la inundación misma. Mientras pasaban los secadores peinando agua hasta las rejillas, Pol ya tenía el sonido armado y andaba dale que dale con la guitarrita. Seba jugaba con tres surdos y todo el tiempo sonaba un samboncito de fondo, de esos chilingosos, mientras cada uno entraba en su frecuencia.
Fui por el mate. Ya estaba listo. Buena señal.
Y estaban las letras, y afuera llovía, y empezamos con algo, y el reggae, y la bossa, y el mate y Raulo y Pol que me cambia las letras, y "vámonos ahora antes de que decaiga!!", y aparecen las voces, la risa, la risa. Y se armó. Algo se armó. Eso que no es fácil, eso que si no sale, no saldrá nunca.
Desalojamos con la sensación de tener la panza llena.
Afuera el cielo iba asomando celeste.
Yo seguí cantando todo mi viaje de vuelta en tren.

jueves, 16 de octubre de 2008
Clasificación de las mujeres de un universo naranja parte dos





miércoles, 15 de octubre de 2008
Aviso importante
A veces me comporto como una viuda negra. La intimidad me provoca unas ganas locas de asesinar a mi compañero, eliminarlo del mapa, devorarlo sin dejar rastros ni testigos. Un brote de ternura que me aflora me pone de un humor violento, me inquieta, me enoja, me sulfura.
No es tu culpa. Ni la mía. Es el vértigo, el terror que me da sentirme vulnerable.
domingo, 12 de octubre de 2008
Me fui de casa a tocar rocanrol..(parte tres)
Vale decir que el tren es una parte importante de mi vida. Mi casa estaba cerca del tren. La estación Mitre, su puente de hierro rojo, la feria, la placita, sus durmientes, todo anda dentro de mis recuerdos y me hace ser de una forma particular.
La gente que viaja en tren es diferente de la otra gente. El universo de los trenes tiene una mística distinta a la de la calle y los colectivos, otros tiempos, un sabor a antigüedad o a jipi patasucia, como diría mi cuñada.
La Chilinga tiene mucho de eso. Su gente tiene mucho de eso. Ése tiempo lánguido para las cosas, que a veces puede ser exasperante, ésa despreocupación de dejarse llevar en un vagón sin saber la cara del maquinista, que bien podría ser un loco o no existir.
La Chilinga hace sus nidos cerca de una estación. Martín Coronado, Saavedra, Gascón. El sonido del tren se asemeja al sonido de las batucadas, medio murgonesco, desprolijo y con pasión.
Cada cual en su mundo, en su historia, vamos de a grupos en el mismo vagón sin destino preciso, por el sólo placer de hacer nada importante, pero ciertamente vital: ser felices sin ninguna utilidad práctica.
miércoles, 8 de octubre de 2008
Me fui de casa a tocar rocanrol...(parte dos)

Noe y su fiaquez eterna, me sigue en todas las boludeces que le pido mientras le acerco un pandeiro. Me gusta tanto bailotear y cantar mientras ella toca.
martes, 7 de octubre de 2008
Me fui de casa a tocar rocanrol.. (parte uno)
lunes, 6 de octubre de 2008
Gente jodida

La gente jodida no es fácil de identificar. Ésta es justamente una de las cualidades más jodidas de la gente jodida.
Al menos una vez en la vida uno comparte algún espacio con una persona jodida. Es una situación particularmente dada en el ámbito del laburo, en donde ya uno está bastante jodido de por sí haciendo algo nunca bien remunerado que le resta tiempo al placer.
Andar por la vida cerca de alguien jodido exige una atención casi permanente de los movimientos del otro, a ver dónde va a poner la próxima trampa para cagarnos el día.
La gente jodida sonríe mientras marca un número de teléfono que nos complicará la vida, esconde información, desparrama mentiras y gusta de ver cómo los demás se hunden gracias a su fétida intervención.
Desde mi humilde espacio, le deseo a toda la gente jodida no menos que un buen par de hemorroides.
Amén.
jueves, 2 de octubre de 2008
Soy un emmo
Uno o dos días al año me dejo ganar. Casi siempre es entre septiembre y octubre, cuando el envión que vengo trayendo desde enero pierde velocidad. Entonces una tristeza pesada me sube por las piernas hasta la cara, me opaca los ojos y me aplasta un poco contra el colchón. Dejo salir todo el dolor acumulado hasta desangrarme. Creo que ya ni siquiera es mi dolor lo que sale. Lloro penas ajenas con las mías. Penas de los chicos que me dejan cuando los abrazo, penas de mi hermano, de mis viejos, penas de mis abuelas, de amores de otros, de desencuentros, tristezas que nadie admite y le dan a mi corazón una afinación particular que me hace cantar el tango como si supiera.
Solamente después de abrir esas puertas escondidas logro entregarme con furia a la primavera.